Entre los muchos recursos idiomáticos a nuestro alcance que nos sirven para expresar que vamos a hablar sin tapujos, sin duda uno de los más gráficos es la expresión “a calzón quitado”. Aunque en la actualidad se usa mucho más en Hispanoamérica que en España, hay quien sitúa su origen en la España de los Siglos de Oro, cuando se puso de moda una corriente literaria que se ufanaba de decir las cosas sin florituras. En nuestro blog, consideramos siempre importante recuperar expresiones que, como esta, pueden ayudarnos a mejorar la riqueza expresiva de nuestras redacciones.

Conjeturas sobre el origen de la expresión “a calzón quitado”

En origen de la expresión “a calzón quitado” no termina de estar claro. Y como ocurre muchas veces, quizás hay que acudir a varias pistas para seguir averiguando. Además de las tesis ya mencionada, hay quien la relaciona con la costumbre, un tanto bárbara a nuestros ojos, de azotar a los niños en el trasero para reprenderlos o “enderezarlos”. Cuando en un colegio, un niño era llevado ante el director de la escuela o el encargado de la disciplina, este hablaba con el niño “a calzón quitado”. O sea, la autoridad no solo obligaba al menor a confesar su fechoría sino que, para más seguridad, le hacía bajarse los pantalones y le daba un par de azotes en las nalgas con una pesada regleta de madera. Ni que decir tiene que esta forma de proceder no era exclusiva de los centros de enseñanza y que también se repetía en muchos hogares.

Otra hipótesis sobre el origen de esta expresión tiene que ver con la lucha entre dos guerreros cuerpo a cuerpo, que es común en muchas culturas antiguas. Por ejemplo, en la lucha grecorromana. Los combatientes se quedan prácticamente desnudos para enfrentarse a sus rivales. Así como dos luchadores pelean con la única ayuda de su fuerza física para vencer, así también dos personas que se sientan a hablar “a calzón quitado” discutirán sus posiciones desnudando su pensamiento, sin esconder nada.

Expresión muy popular en América Latina

La expresión “a calzón quitado” se ha popularizado mucho en algunos países de América latina. Tal es así que, por ejemplo, en Venezuela hubo una telenovela a principios del presente siglo que se titulaba A calzón quita ‘o, caracterizada precisamente por la franqueza y sinceridad de sus protagonistas. También hay un libro de la autora argentina Agustina Guerrero que, en formato comic y a través de un entrañable personaje, consigue transmitirnos que por muchas máscaras y disfraces que usemos, la verdad de cada uno siempre acaba asomando la patita por debajo de la puerta. Además, oiremos invariablemente esta expresión si viajamos por Perú, Honduras, Nicaragua, Chile o Colombia, entre otros países americanos.

En España, aunque de vez en cuando se escucha la expresión (el expresidente Rajoy la usaba a menudo) es mucho más popular decir “sin pelos en la lengua” para referirse a esa manera de hablar que no guarda nada y que pretende, sobre todo, aludir a la franqueza.

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