Foto Belén Díaz. Tomada de http:// abc.es.

 

Como cada mes de mayo, acaba de fallarse el Premio Princesa de Asturias de Humanidades. Este año, el galardonado es un periodista que ya se ha convertido en leyenda. Adam Michnik fue miembro, treinta años atrás, del sindicato Solidaridad que condujo a su país, Polonia, hacia la libertad. Hoy vuelven a soplar vientos autoritarios en su país. En una y otra circunstancia Adam Michnik no ha dejado de ser coherente con sus convicciones. Todo un ejemplo para quienes concebimos que la auténtica comunicación siempre es liberadora y democrática.

Comprometido con la democracia

Adam Michnik fue miembro del sindicato Solidaridad, fundado por el histórico dirigente Lech Walesa, que resultó clave para la recuperación de la democracia en Polonia. Como a muchos de sus compañeros, sus años de militancia contra la dictadura comunista, le costaron reiteradas y largas estancias en la carcel. A la caída del regimen de Jarulzesky, funda Gazeta Wyborcza, periódico de referencia en su país, el cual dirige hasta la actualidad.

Pero la historia continúa. 30 años después de la caída del muro de Berlín, la libertad vuelve a estar comprometida en Polonia. El gobierno de Ley y Justicia, actual partido en el poder, ha recortado libertades, minado los derechos de amplios sectores de la población y amenazado la libre expresión. Como ocurre en otros muchos países del mundo, cuando esta última se ve en entredicho, los periodistas vuelven a situarse en el punto de mira: “Podrían enviarme una milicia a la redacción de Wyborcza. Podría encontrar drogas en mi apartamento y que el día siguiente viniese la policía a registrar mi casa”, afirmaba Adam Michnik en una entrevista de 2019.

Un intelectual que huye de los tópicos

Adam Michnik ha dicho siempre lo que piensa. Su honestidad intelectual le ha llevado a encarar posiciones poco populares. Como cuando justificó la invasión de Irak, apoyó el movimiento del mayo francés desde Polonia, o se esforzó desde posiciones anticlericales por tender puentes con los pensadores católicos, de quienes alababa su carácter antiautoritario. Se puede estar o no de acuerdo con las posiciones de Adam Michnik, pero nadie podrá decir que acomoda la realidad a su ideas. Más bien todo lo contrario, como todo buen periodista busca la verdad y, con base en ella, va moldeando su pensamiento.

Considerado por muchos un intelectual de izquierdas heterodoxo, huye de las etiquetas y gusta de citar a Bukovsky, “No venimos del campo de la izquierda ni de la derecha sino del campo de concentración”. O esta otra perla: “Entre Stalin y Hitler, me quedo con Marlene Dietrich”.

Firmeza frente la invasión

Alguien tan comprometido con la libertad en su país, Polonia, no podía permanecer callado ante una agresión como la sufrida por la vecina Ucrania. Adam Michnik ha reiterado en las últimas semanas su advertencia sobre lo que significaría para Europa ceder ante el autoritarismo de Putin. Partidario de ayudar a Ucrania a defenderse de la agresión externa reflexiona en voz alta sobre el dilema a que nos aboca esta guerra: “El debate me recuerda a lo que ocurrió con Kosovo. ¿Qué mensaje es más importante en la historia? Nunca más Auschwitz o nunca más guerra”. Según el periodista, oponerse al envío de armas a Ucrania es, dejar a este país indefenso ante Putin y las “atrocidades” que comete el ejército ruso.

En Escribir Bien y Claro, pendientes siempre de todo aquello que engrandece nuestra labor como comunicadores, nos complacemos de que un periodista tan valiente y alejado de cualquier “orejera ideológica” se haga con un premio tan prestigioso. Lo celebramos.

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