Hoy 25 de junio se cumplen 75 años de la publicación del Diario de Ana Frank, seguramente el más leído de toda la historia. Tanta trascendencia tuvo que la UNESCO lo incorporó en 2009 a la llamada Memoria del Mundo. De este modo, el documento pasa a ser patrimonio mundial y la UNESCO se compromete a hacerlo accesible a toda la humanidad. Y, sin embargo, comenzó siendo una modesta publicación impulsada por el padre de la joven Ana. Otto Frank, único superviviente de la familia al holocausto judío, decidió que las anotaciones de su hija en aquel cuaderno que le regalaron poco antes de la ocupación nazi, debía ser conocido por el público. Te contamos a continuación algunas curiosidades sobre este peculiar libro que ha llegado a convertirse en algo más que un relato: un Diario para la historia.

Quién era Ana Frank

La historia de este diario es sobradamente conocida. Pero, por si acaso, te ponemos en antecedentes. Ana Frank era, en 1939, una adolescente alemana que emigra de Frankfurt a Ámsterdam con su familia, cuando el nazismo se hace con el poder en su país y los judíos empiezan a ser discriminados. Cuando Hitler invade los Países Bajos, en 1940, y ante la imposibilidad de huir a América, su padre decidió que se escondieran en la “casa de atrás”, tras una estantería giratoria, junto con otra familia judía y un dentista. En ese lugar estuvieron dos años enteros sin salir. Ana Frank escribe allí un diario sencillo y modesto, pero cargado de perspicacia y humanidad. Un relato que terminaría por convertirse en uno de los libros más elocuentes del horror de la segunda guerra mundial en Europa.

Un testimonio sobrecogedor

Ana Frank soñaba con ser algún día escritora. Seguramente lo hubiera sido, a juzgar por la calidad de su diario. La forma en que relata su experiencia trágica convierte su diario en uno de los testimonios más impresionante que se han escrito sobre el genocidio judio en el siglo XX. Y el más popular. Con el tiempo ha llegado a las escuelas de los cinco continentes. Millones de personas en el mundo siguen hoy conociendo el holocausto y sus efectos gracias a las palabras que Ana Frank dejo escritas en su diario.

La barbarie provocada por el partido nazi es vista a través de los ojos de una niña que apenas tenía 13 años cuando empieza a escribir su diario: «No puedo construir mis esperanzas sobre una base de confusión, miseria y muerte. Veo que el mundo se está convirtiendo poco a poco en un desierto, oigo el trueno que se aproxima, que nos destruirá a nosotros también». Poco después de estas palabras, el escondite es descubierto y Ana Frank es conducida a un campo de concentración donde moriría meses después.

El éxito del Diario de Ana Frank

La primera edición de este diario se hizo con una tirada francamente modesta. Pero la historia de Ana se hace famosa a partir de su adaptación al teatro. En 1955 es representada en Nueva York. Dos millones de personas llegaron a ver la obra sobre las tablas. Cuatro años después el relato es llevado al cine y obtiene varios Oscar. Las ventas del libro se disparan en todo el mundo.

El legado de Ana Frank

Hablar del legado de esta niña alemana no es fácil y no deja de ser controvertido y polémico. Siempre se ha especulado sobre si su propio padre fue solamente el editor del relato o, en algunos pasajes, coautor del mismo. Probablemente nunca lo sabremos. Pero uno quisiera quedarse para siempre con este pensamiento inspirado que un día salió de su pluma: «No he renunciado a la esperanza, aunque parezca absurda e inalcanzable. A pesar de todo, creo que, en su fuero interno, las personas no son malas… Sigo creyendo en la bondad innata de los seres humanos”.

¿Ingenuidad infantil? Quizás. Pero nuestro corazón sigue emocionándose cuando leemos estas líneas. Y nos hace pensar que el mal nunca tiene la última palabra. Ese es su gran legado. Nuestro es el privilegio de seguir leyéndola 75 años después.