Belleza de la nieve y literatura

Nieve y literatura

Belleza de la nieve y literatura

 

Ya lo decía Priestley, el novelista británico: “La primera nevada es un evento mágico. Usted va a la cama en una especie de mundo y despierta en otro muy diferente”. Algo así hemos sentido esta última noche quienes experimentamos la tormenta Filomena en el sur de Europa.

Cae nieve sobre toda España. En Madrid, se dice que desde hace 50 años no se veía nada parecido. Un acontecimiento inusitadamente hermoso para los que no estamos acostumbrados, aunque también peligroso por la caída de árboles y el sobrepeso sobre las cornisas. Pero, sobre todo, evocador… La nieve es mucho más que un entorno literario privilegiado. En sí misma, la belleza de la nieve ha suscitado siempre las más intensas emociones artísticas. Su simbolismo abarca desde la pureza más absoluta hasta las premoniciones más siniestras.

La belleza de la nieve en la novela

 

Momentos como este son apropiados para recordar varias obras literarias donde la nieve es protagonista. Como la maravillosa Dr. Zhivago, aunque para rodar su película en una Soria donde no caía la nieve, hubo que sustituirla por copos de maíz triturado. O aquel memorable relato de Tolstoi titulado “La tormenta de nieve”.

Los muertos, de James Joyce, es otro de los relatos donde la nieve alcanza un simbolismo memorable:

Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos”.

El poder metafórico de la nieve

 

Dice el escritor José Antonio Llamas que la nieve es la metáfora perfecta del ser. Cada etapa de nuestra vida se parece a un estadio del proceso de la nieve, desde que caen los primeros copos hasta que se diluye convertida en agua. Las nieves del tiempo platean las sienes, cantaba Gardel. La nieve puede ser imperturbable y tenaz, representar el silencio tranquilizador, la eternidad de los sentimientos más puros, evocar la blancura perfecta o recordarnos el abrazo frío y limpio de la muerte que nos aguarda.

Disfrutemos de la nieve con precaución. Como el resto de los fenómenos naturales, la belleza de la nieve nos hace más humildes y nos recuerda que lo mejor de la vida está a nuestro alcance y no se compra con dinero. Como decía Pasternak, pareciera que descendiese lentamente sobre nosotros la cúpula del cielo.

 

 

 

 

 

 

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