Hay quien se pregunta por qué, al saludarse, los españoles decimos “Buenos días” y no “Buen día”. En otros lugares donde se habla castellano, como es el caso de algunos países de Latinoamérica, se dice “Buen día”.

Lo que ocurre con “Buenos días” es similar a otros saludos que intercambiamos durante la jornada: por ejemplo, “Buenas noches” y no “Buena noche”. ¿Cuál es la razón de este plural? ¿No está claro que nos referimos a una noche y a un día solamente? No es que uno quiera ser tacaño, pero ¿por qué decir en plural lo que claramente es singular? En otras lenguas romances no existe nada parecido.

La respuesta es muy sencilla. En castellano, esta lengua tan rica y expresiva que compartimos, el plural no solamente se usa para indicar cantidad, sino que, en ocasiones, puede ser seña de intensidad. Eso es lo que defienden algunos expertos. Hablan entonces del plural expresivo, que se usa comúnmente. Por ejemplo: mis condolencias, felices fiestas, etc.

Aunque no es la única explicación. Algunos lingüistas, como Salvador Gutiérrez Ordoñez (académico de la RAE) piensa que antiguamente se decía “Buenos días os de Dios”, deseando lo mejor no solo para el día preciso en que se da el saludo sino también para los venideros. Con el tiempo, como ocurre con toda evolución filológica, la formula se fue abreviando y simplificando. Es lo que se Martinet, un estudioso francés, llamó economía lingüística.

En cualquier caso, lo importante es que ambas expresiones son igual de correctas y válidas. Podemos usar la que más nos guste. Ojalá todas las dudas del idioma fueran tan fáciles de resolver.

Abrir chat