Foto de Gonzalo Merat.

El título nos recuerda un famoso potaje asturiano. Pero es mucho más que eso. El último libro de Fernando Savater, recién publicado, nos habla de pasión, deseo y política, según anuncia su subtítulo. Para los que tenemos ya algunos años y nos gusta leer ensayos, Fernando Savater lleva mucho tiempo siendo parte esencial de nuestra biblioteca. Especialmente, entró en nuestras vidas con Ética para Amador, un libro que nació para ayudar a sus amigos profesores de instituto y que nos sirvió a muchos profanos para aprender a pensar. O al menos intentarlo. Ahora, en la recta final de su vida, Savater nos regala su autobiografía, cuya publicación ha suscitado, entre otras cosas, su salida de El País, el periódico al que estaba unido desde hace 40 años. Sus opiniones sobre el devenir de este diario en las páginas de su libro colmaron la paciencia de quienes lo dirigían. Te recordamos a continuación quién es Fernando Savater y qué puedes encontrar de interesante en “Carne gobernada”.

El ensayista brillante

Hasta quienes detestan su figura y condenan su itinerario ideológico, reconocen que es uno de los más brillantes ensayistas en lengua castellana. Su prosa es ágil y divertida. Se lee con facilidad, como nos gusta a nosotros, a pesar de que se ocupe de temas de cierta complejidad. Instruye deleitando, que es lo mejor que se puede decir de un personaje público que ha querido contribuir a mejorar la sociedad ejerciendo su profesión docente.

Savater ha tenido siempre a Borges y a Octavio Paz como referencia fundamental del arte de escribir ensayos. Pero sin duda, el origen de todo lo reconoce en la figura de Montaigne, quien se puede decir que invento el género y le dio por primera vez este nombre. Se ha discutido mucho sobre si el ensayo puede o no considerarse un género literario. Aún cuando esté escrito en prosa y la transmisión del pensamiento sea su objetivo primordial, la estética también juega un papel primordial. Mucho depende de quien sea el autor. En el caso de los citados, uno no dudaría en incluir sus ensayos entre lo mejor de la literatura contemporánea.

Carne gobernada

Con la muerte de su mujer, a quien estaba muy unido, parecía que la trayectoria de este pensador llegaba a su fin. Sin embargo, Savater parece recuperar su sentido del humor y su capacidad de provocar en este libro, el más íntimo de cuantos ha escrito. Por supuesto, hay espacio en él para la crítica más inmisericorde a la izquierda política actual, de la que dice haberse desengañado cuando comprobó en carne propia, en el País Vasco, que los progresistas estaban dispuestos a tolerar que se asesinaran ciudadanos antes de “traicionar” su narrativa antisistema.

Pero, sobre todo, hay lugar en este extraordinario libro para la pasión amorosa, en su caso encarnada por el amor central de su vida, su exesposa Sara. Coincide con Goethe en que nada te hace sentirte más fuerte que saberte amado. Sobre la muerte, el otro gran tema de este libro, Savater nos deja una metáfora preciosa: la vida de cada uno de nosotros está cubierta por un árbol frondoso, lleno de hojas, que son las personas cercanas; al ir cayendo las hojas, te vas quedando a la intemperie. ¿Quién dijo que el ensayo no es literatura?