En Escribir Bien y Claro hemos dedicado varias entradas a explicar cuándo se usa o no se usa la coma, ese signo de puntuación que necesitamos tanto como el aire cuando escribimos y que, a menudo, usamos sin demasiado criterio. Es un aprendizaje a veces un poco aburrido, pero siempre util. Escribir poniendo bien las comas nos permitirá expresarnos con más claridad y nuestros lectores lo agradecerán más de lo que pensamos. Veamos en esta ocasión algunos casos, todavía no tratados por nosotros, donde la coma es innecesaria o está de sobra.

En los encabezados

Mucha gente sigue escribiendo una coma, tras el encabezado de una carta. Es cierto que la correspondencia personal está desapareciendo en nuestro mundo, pero la comercial aún tiene vigencia. Entonces, pongamos atención: tras el encabezado acostumbrémonos a usar los dos puntos y nunca la coma.

Correcto: Estimado cliente:

Incorrecto: Estimado cliente,

Oraciones consecutivas

Estoy tan cansado, que necesito acostarme

¿Es correcta o no la coma anterior? No lo es, pues estamos ante una oración consecutiva: tanto que. Sin embargo, la confusión en este caso viene porque al hablar solemos hacer una pausa antes de «que». Pero no olvidemos que la coma y la pausa aunque a menudo se identifican, no siempre se corresponden, por mucho que algunos persistan en ese error.

Oraciones causales

Este es otro clásico. Mucha gente escribe una coma para separar la oración principal de la oración causal. De este modo, ponen coma delante de “porque”. Esto es siempre incorrecto. La causa viene directamente de lo expresado en la oración principal y la coma no es necesaria.

Correcto: Mi padre fue un buen nadador porque entrenó desde joven.

Incorrecto: Mi padre fue un buen nadador, porque entrenó desde joven.