Las comillas son un signo ortográfico más, como la coma o el punto. Pero a veces no les damos la importancia que tienen. Lo primero que conviene saber es que no en todas las lenguas se entrecomillan de igual manera. Por lo tanto, no tomemos como modelo el inglés u otro idioma porque cada lengua tiene sus normas. Habrás visto que en tu teclado hay varios tipos de comillas, pero ¿sabes cómo usarlas? ¿Sabes para qué se usan? En esta entrada te diremos cómo se usan las comillas en castellano.

Para qué se usan

Las comillas, fundamentalmente, se usan para remarcar unas palabras que no son nuestras en el interior de un discurso que sí lo es. Por ejemplo, si yo estoy describiendo una situación y quiero poner las palabras que escuché decir a alguien, lo hago entre comillas. También se usan para destacar una palabra que es impropia o que no pertenece a nuestra lengua. E incluso para mostrar cierta ironía.

Por ejemplo, si uno dice: No sé en que “negocios” andará metido Manuel. Nos podemos imaginar que Manuel no es un empresario de éxito que vive de sus negocios financieros, sino que se ha involucrado en algo turbio.

Un uso curioso de las comillas es el de sustituir a la cursiva en lugares donde no es posible escribir con ellas. Por ejemplo, en Twitter no podemos escribir en cursiva. Tampoco podemos hacerlo en el título de esta artículo. El programa no nos lo permite. Así que la opción que nos queda para remarcar el texto, al no tener cursiva, es usar unas comillas.

Comillas angulares, simples o inglesas: uso de jerarquías

Ahora bien, ¿qué tipo de comillas están a nuestra disposición? Las que más se usan hoy en día son las comillas inglesas: ““. Se han generalizado con el uso de los medios electrónicos para escribir. Podemos usarlas con tranquilidad. Pero, si es un texto destinado a imprimirse, la Real Academia tiene su jerarquía bien establecida:

  • Primero las angulares: («»);
  • Luego las inglesas: (“”)
  • Y, por último, las simples (‘’)

 

¿Por qué esta jerarquía? Porque se puede dar el caso de que necesitemos entrecomillar algo y, a su vez, dentro del texto entrecomillado tengamos nuevamente que destacar algo con comillas. E incluso puede que tengamos que hacerlo una tercera vez, como si se tratara de las célebres muñecas rusas.

Fíjate en este ejemplo:

«Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”»

Tres tipos de comillas. Primero las angulares, luego las inglesas y luego las simples.

La vieja diple

Para quienes tengan curiosidad, diremos que las comillas angulares se usaron por primera vez en Francia de la mano de un impresor. Su germen, sin embargo, está en la diple, un signo medieval que usaban los antiguos escribientes para señalar que algo necesitaba corrección o, al menos, ser revisado. Esta era la vieja diple: (>)

Cómo se usan las comillas

Así que, resumiendo, diremos que las comillas se usan para destacar una parte del texto que necesita destacarse por diferentes razones: porque no son nuestras palabras o porque se trata de palabras con un significado especial. Es bueno saberlo, si te toca redactar un texto formal. Y se usan siguiendo un orden jerárquico, especialmente si estamos escribiendo un texto destinado a imprimirse. En ese caso, la vieja diple, hoy convertida en las comillas angulares, es la primera en salir a escena.

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