Ilustración tomada de http://udep.edu.pe/castellanoactual/concordancia-ad-sensum/

 

En nuestro idioma, la concordancia parece un tema sencillo. Y sí, casi siempre lo es. Pero, a veces, hay detalles que escapan a nuestro entendimiento y nos generan dudas. Hace unos días, en nuestro grupo de Escribir Bien y Claro (por cierto, puedes sumarte a nosotros y participar en el sorteo del último libro de Pérez Reverte) se nos planteó un caso de la llamada concordancia ad sensum, un asunto que no resulta nada fácil. Entrar en las profundidades de este espinoso tema gramatical nos llevaría horas y nos aburriríamos soberanamente. Y en Escribir Bien y Claro no estamos para aburrirte sino para ayudarte a usar mejor la lengua. Así que seamos modestos, y hagamos una pequeña introducción que nos ayude al menos a no ser intolerantes y entender que las leyes gramaticales, en ocasiones, no son tan rígidas como podríamos pensar.

Pongamos los siguientes ejemplos.

  1. Una bandada de pájaros sobrevoló Caracas.
  2. Una bandada de pájaros sobrevolaron Caracas.

 

¿Cuál de estas dos frases sería la correcta?

La concordancia de los nombres colectivos

¿Y tú que dirías? Pues la verdad es que las dos, a su manera, son correctas. ¿Cómo es eso posible? Pues verás, el secreto está en que el sujeto tiene por núcleo a un sustantivo que, aunque está en singular, se refiere a un conjunto de individuos. Es un sustantivo colectivo. Ocurre lo mismo con otros nombres como escuadrón, docena, equipo, etc.

Si nos atenemos a la concordancia normal, la que se basa únicamente en criterios gramaticales, el verbo debe concordar con el nombre. Como este es singular, el verbo también va en singular. A esta concordancia que no se aparta del criterio gramatical la llamamos también canónica.

La concordancia ad sensum, una reliquia

Pero cabe una concordancia que se realiza atendiendo a criterios semánticos, es decir, al sentido de la oración. Es lo que llaman los gramáticos “concordancia ad sensum”. Suena bien, ¿verdad?

La concordancia ad sensum ya se usaba en latín, así que podemos considerarla una reliquia del pasado. En ese caso, hacemos que el verbo concuerde con golondrinas y no con bandadas. Sin duda, no parece tan correcto. Pero, en realidad, se ajusta mejor al sentido de la oración porque bandada es un nombre colectivo que implica un conjunto de individuos, en este caso pájaros. En este caso, los académicos nos “permiten” que nos dejemos llevar por el sentido, sobre todo, en el habla coloquial. Así que, si dices, o incluso si escribes, “una pandilla de rebeldes tomaron la ciudad”, aunque tu corrector automático no esté de acuerdo, nadie te podrá censurar.