Del amor y otras pasiones: Clara Campoamor y la poesía

Clara Campoamor y la poesía

Del amor y otras pasiones: Clara Campoamor y la poesía

Foto tomada de www.abc.es

Ayer, 12 de abril, se celebró en Madrid el primero de los homenajes que este año recibirá en España Clara Campoamor, la mujer que, 90 años atrás, hizo posible el voto femenino en este país, con una mezcla de coraje, conciencia ciudadana y clarividencia política.

Pero esta mujer humilde que accedió a la Universidad con más de 30 años, convirtiéndose en una de las primeras abogadas y parlamentarias, fue además una lectora y escritora incansable que, en los últimos años de su vida, mostró un interés genuino por la literatura. Si quieres conocer más sobre Clara Campoamor y la poesía, gustar de algunos de sus certeros comentarios en el inicio de la guerra y durante su cruzada por el voto femenino, así como conocer las razones que la hacen digna de un recuerdo permanente entre las grandes intelectuales españolas de siglo XX, te invitamos a seguir leyendo.

Homenaje a Clara Campoamor

Una feminista consecuente y una gran oradora

Es curioso contemplar desde nuestra perspectiva actual las barreras que tuvo que superar el voto femenino para llegar a ser una realidad. En 1931, iniciada la Segunda República en España, no era fácil hablar de los derechos políticos de las mujeres. De hecho, muchos países de Europa y América Latina aún no lo reconocían (Francia, Italia, Perú, Argentina, etc.). En el momento que Clara Campoamor lo plantea solo hay dos parlamentarias en España. Sí, aunque parezca irracional, las mujeres podían ser electas, pero no podían elegir. Y la izquierda más audaz de su tiempo, aquella que quiere transformar radicalmente la realidad social, se resiste a que esto cambie.

¿Cómo es posible? ¿Por qué quienes abogan por una sociedad nueva no quieren que las mujeres ejerzan sus derechos completos? Temen que si la mujer vota lo hará influida por la Iglesia y los partidos conservadores ganarán las elecciones. Así lo defiende la socialista Victoria Kent, que se opone al voto femenino y aboga por posponerlo hasta que la mujer esté preparada. Pero Campoamor es consecuente. Y defiende que, por encima del interés partidista de algunos, está el derecho ciudadano de la mitad de la población. La elocuencia de su discurso en defensa del voto femenino es una pieza de oratoria ejemplar.

No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven… Que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt, de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos, es caminar dentro de ella.

Por eso, es justo reconocer que la democracia no llegó a España hasta que Clara Campoamor incluyó en ella a las mujeres.

Exilio de Clara Campoamor

Campoamor se exilió en 1937, poco después de comenzar la guerra civil en España. Como le pasó a Chaves Nogales, a Unamuno o a Juan Ramón Jiménez, llegó un momento en que la sufragista entendió que ya nadie luchaba por la libertad en España. Horrorizada por los crímenes en la retaguardia republicana, y muy consciente de que las tropas nacionales están haciendo lo propio en los lugares donde va triunfando el alzamiento, no duda en ser testigo incómodo de lo que ve:

Las acusaciones de crueldad parten de los dos bandos. Desde el ángulo en que examinamos la sublevación no tenemos para acusar a los alzados más que las afirmaciones de los gubernamentales. Se trata de documentos de los que la historia habrá de juzgar la verdad o la falsedad. Pero del lado gubernamental quiso la suerte que fuese testigo más o menos directa de los excesos cometidos.

El examen de los hechos acaecidos día tras día en Madrid y Barcelona especialmente, el número de cadáveres hallados todos los días en la Casa de Campo, la pradera de San Isidro, la Ciudad Universitaria y hasta las calles de la ciudad, permite evaluar los asesinatos en un mínimo de cien diarios, es decir en un número superior a 10.000 el total de ciudadanos asesinados durante tres meses, y sólo en la capital de la República

Llegó entonces a la conclusión de que tenía que salir de su propio país para no engrosar la cifra de los muertos.

Dejé Madrid a principios de septiembre. La anarquía que reinaba en la capital ante la impotencia del gobierno y la absoluta falta de seguridad personal, incluso para los liberales —o quizás sobre todo para ellos— me impusieron esa prudente medida… Se sabe también que los autores de los excesos, o los que han tolerado que se cometan, siempre encuentran excusas, aunque sólo consistan en pretender que hay que juzgar las revoluciones en su conjunto y no en sus detalles, por elocuentes que sean. ¡Y yo no quería ser uno de esos detalles sacrificados inútilmente!

Aunque nunca pensó que sería para siempre. Pero quien había traído el voto femenino y la ley de divorcio a su patria no tenía cabida en la “nueva España” de Franco.

Sus ensayos literarios: Clara Campoamor y la poesía

Parte entonces al exilio y en Argentina dedica buena parte de su energía y talento a reflexionar sobre los grandes artistas literarios del siglo de Oro y el Romanticismo. Se diría que es su época más fértil en el terreno intelectual. Y quizás la más feliz.

Los artículos en que Clara Campoamor desarrolla su veta literaria fueron publicados en la revista “Chabela” entre 1943 y 1945, recuperándose recientemente en una edición del Banco Santander. A través de esas páginas pasan Quevedo, Góngora, Fray Luis de León, Sor Juan Inés de la Cruz, Bécquer o Espronceda, entre otros.

Desde Escribir Bien y Claro, interesados siempre en el cuidado de la lengua común y en una prosa diáfana y al servicio de la comunicación de las ideas, te recomendamos su lectura.

Aunque su compromiso con el ser humano es el mismo cuando pelea por un país más justo que cuando aplica su intelecto a la literatura, resulta evidente que la activista política consigue distanciarse en su exilio de los temas más acuciantes de la política para bucear en los asuntos universales que a todos nos ocupan: el sufrimiento, la traición, la seducción… En fin, el amor y otras pasiones.

admin
ludena1964@gmail.com
1Comment
  • David Sanchez
    Posted at 00:37h, 15 abril Responder

    elinsurgentecalleja.com

    Un artículo muy trabajado.
    Me ha encantado, además me ha ayudado a conocer mejor a un personaje de tal magnitud e intelecto.
    Gracias.

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