En España no se usa este diminutivo, pero sí es común en la mayoría de los países de habla hispana del Caribe y Mesoamérica. Y da lugar a no pocas confusiones. Por ejemplo, un español recién llegado a México que solicite algo y obtenga como respuesta “ahorita” puede pensar que la cosa va rápido. Sin embargo, es posible que la interpretación más correcta no sea esa. Vamos a tratar de explicártelo ahorita mismo.

Diminutivos americanos

Los diminutivos tienen dos funciones básicas: expresar una reducción de tamaño o aludir a una noción afectiva. En el español hablado en España la reducción de tamaño es la razón fundamental de ser de los diminutivos. No así en América, donde se usan con frecuencia diminutivos no solo para los sustantivos, sino también para los adverbios: despuesito, apenitas, adiosito. De este modo se rompe con la regla gramatical que nos dice que los adverbios son palabras invariables.

Además, el diminutivo introduce en ocasiones un sentido cariñoso que alcanza la veneración: madrecita, diosito.

El origen de «ahorita»

Se ha discutido si el termino ahorita nació en Andalucía o en América. No faltan expertos que ven su cuna en Cádiz, para hacer notar la inmediatez de algo. Aunque como ocurre con las habaneras, esas maravillosas composiciones musicales de ida y vuelta, es muy probable que esta palabra se haya forjado en la intensa relación de Cádiz con la isla de Cuba. No obstante, parece que fue en México donde arraigó con más fuerza. E incluso algunos lo relacionan con la tendencia a los diminutivos de las lengua náhuatl. Los mexicanos son muy proclives a ellos: frijolitos. Hay quien ha llegado a argumentar que no hay mejor forma de desobedecer al patrón español en el tiempo colonial que el uso astuto del diminutivo. Sería algo así como decirle a alguien “no” con amabilidad extrema. Dicho de otra forma: ¿cuál es la mejor forma de despreciar la voluntad de quien ordena de forma despótica? Decirle que “sí” y luego no hacer caso.

Tráigame inmediatamente mi paquete, inútil, estoy harto de esperar.

No se preocupe. Ahorita se lo hago llegar.

Desplazamiento semántico y caos

Lo que si está claro es que una palabra que comenzó para intensificar la noción del presente inmediato ha terminado por vaciarse de contenido y terminar por significar casi cualquier cosa. En México y buena parte del Caribe y Centroamérica, hoy en día “ahorita” puede significar:

  • Ahora, en este momento.
  • Dentro de un rato.
  • Nunca.

En algunos casos, para recuperar la inmediatez, se da otra vuelta de tuerca: “ahoritita”. Lo increíble es que, dentro de este aparente caos, los hablantes al interior de un país como México u Honduras son capaces de entenderse perfectamente entre sí usando una palabra tan ambigua y polivalente. Misterios de nuestros idioma.