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A pesar de que a veces tomamos a los latinismos como vestigios del pasado condenados a desaparecer, de cuando en cuando nos sorprenden con su vigencia. Incluso vuelven a ponerse de moda expresiones o palabras que creíamos olvidadas. Algo así ha sucedido estos días con la expresión habeas corpus. Su uso se ha popularizado, aunque de forma inadecuada.

Su significado literal es “qué tengas cuerpo”. Pero con una pequeña interpretación diríamos que se podría traducir por “traedme el cuerpo” o “tendrás tu cuerpo libre”. Se trata de una figura jurídica muy antigua que garantiza la libertad de todo individuo y su derecho a presentarse ante un juez para que este dictamine si el arresto del que ha sido objeto es ajustado a derecho. En otras palabras, constituye una salvaguarda de cualquier ciudadano para preservar su libertad ante los posibles abusos de la autoridad.

No obstante, no se puede acudir a la expresión habeas corpus para evitar ser detenido. En todo caso, tendría que hacerse para que un juez dictamine si el arresto es o no justo. Tampoco debe confundirse el habeas corpus con el Corpus Christi, festividad religiosa que, como tal, se escribe con mayúscula inicial y sin cursiva. Así que como vemos, la escritura de los latinismos varía, dependiendo entre otras cosas de su actual uso.

Aunque los especialistas ya encuentran precedentes del habeas corpus entre los griegos y los romanos, su origen más concreto se remonta al siglo XII, en Inglaterra. Fueron los ingleses quienes más profundizaron en este derecho y, posteriormente, los norteamericanos. No obstante, el habeas corpus, está presente en todas las legislaciones de países latinoamericanos. En estos, se le conoce también como «exhibición personal» y ha sido muy utilizado en aquellos países donde la desaparición de opositores ha sido común. En el ordenamiento jurídico español no entró hasta 1984.

Puesto que se trata de un latinismo crudo, es decir, que no ha sido traducido al castellano, seguimos escribiendo la expresión habeas corpus en su grafía original, en cursiva y sin tilde. Y, por supuesto, en minúscula. De manera que son incorrectas algunas menciones que encontramos en los periódicos del tipo “habeas corpus” o “Habeas Corpus”. Si lo utilizáramos en plural, permanecería invariable. Es decir: los habeas corpus.

De manera que damos la bienvenida nuevamente a la expresión habeas corpus. Aunque no conviene frivolizar con instrumentos jurídicos tan importantes. La población debería saber que, siendo esta una figura esencial en la protección de los derechos humanos, no resulta útil para evitar una multa o un arresto por negarse a llevar mascarilla.