El río Guadalupe es un afluente del más caudaloso Guadiana que corre por la provincia de Cáceres en España. Con el tiempo, este río dio nombre a una de la vírgenes más veneradas a uno y otro lado del Atlántico. Si quieres conocer más, podemos aportarte algunos datos interesantes que probablemente desconozcas.

El origen del término “Guadalupe”

Te habrás fijado que hay varias palabras de nuestro idioma que proceden del árabe y que empiezan por el prefijo “gua-“, que proviene de “uadi” y significa río. Es el caso de Guadalquivir o Guadiana, dos de los ríos más importantes que corren por la península ibérica. También ahí está el origen del topónimo Guadalajara que, originalmente, podría traducirse por “río que corre entre piedras”. Pues bien, ese es el origen del hidrónimo Guadalupe. Hay dos teorías. Una que Guadalupe está compuesto de dos palabras: una árabe (río) y otra latina (lupus). O sea, río de lobos. La otra es que es un compuesto completamente árabe: “guad al upe”, es decir, río oculto o corriente encajonada. ¿Tiene esto algo que ver con la Virgen de Guadalupe mexicana? Ya te lo contamos

El origen extremeño de la Virgen de Guadalupe

Cuenta la tradición que esta pequeña virgen apareció por primera vez en el río Guadalupe en el norte de la actual Extremadura. Se dice que es una figura de la madre santísima que fue tallada por el mismísimo evangelista San Lucas. Luego habría estado perdida durante siglos y sería encontrada en torno al siglo XIII, a orillas del río Guadalupe, cuando los cristianos peninsualres tenían mucha necesidad de promover devociones que les ayudaran a reconquistar la península. El caso es que un humilde pastor la encontró y se levantó una érmita para venerarla. Luego, Alfonso XI, un rey castellano que se creyó beneficiado por la virgen para ganar una batalla, ordenó levantar una basilica en su nombre. La reina Isabel era devota de tal virgen y el mismo Cristobal Colón buscó su protección antes de hacerse a la mar. Fue así como la Virgen de Guadalupe viajó de la mano de los conquistadores españoles a América, aunque antes de eso también se apareció en la isla de la Gomera, pero esa es otra historia.

La Virgen de Guadalupe se hace americana y, sobre todo, mexicana

La Virgen de Guadalupe viajó por primera a América del Sur de la mano de un fraile extremeño, Diego de Ocaña, y es por ello que se pueden encontrar imágenes de esta en varios lugares de los andes. Pero sin duda, fue en México donde su impacto fue mayor. Dice la leyenda que el indio Juan Diego, allá por 1531, andaba buscando quien pudiera cuidar a su tío enfermo cuando se econtró con una imagen de la virgen de Guadalupe. La narraccion de esta aparición se hizo en sonido nahutal pero con caractéres latinos y, desde entonces, ha formado parte de la más profunda identidad mexicana. ¿Por qué ponerle el mismo nombre de Guadalupe? Puede que fuera por seguir la inercia. Para algunos clérigos que cruzaron el océano, la conquista de América era una prolongación de la reconquista de la península.

O también puede ser, y esa es una hipótesis muy interesante, que el nombre de la virgen mexicana venga del nauathl. Cuenta una de las leyendas que la virgen se describió a sí misma en una de sus apariciones como coatlaxopeuh, la que aplasta la serpiente. Esta palabra se pronuncia “quatlasupe” y suena extremadamente parecido a la palabra en español “guadalupe”. ¿Casualidad? Es muy improbable. El caso es que la virgen mestiza sustituyó convenientemtne a una deidad local, Tonantzin, que era venerada en lo alto del cerro Tepeyac, el mismo lugar donde se apareció la Virgen de Guadalupe, que tan ligada está a la cultura e identidad mexicana.

 

 

 

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