Fotografía del archivo de Maria Isabel Cintas Guillén

 

El pasado jueves 12 de noviembre se presentó en Sevilla la edición de las obras completas del sevillano Chaves Nogales. Este periodista que dirigió el diario Ahora y viajó por toda Europa en avión para relatar de primera mano el ascenso de los totalitarismos, permaneció sin embargo medio siglo en el olvido. ¿Por qué la obra de un periodista de indudable calidad estuvo oculta al gran público por tanto tiempo? La respuesta es muy sencilla pero dramática: en un país polarizado por la guerra civil, no había cabida para un escritor que no estaba ni en el bando de los vencedores ni en el de los vencidos. Fue partidario de Azaña, pero nunca puso sus pluma al servicio de un dogma. Su posición no era la del equidistante que rehúye el compromiso, sino la del hombre ecuánime que ha tomado la difícil decisión de defender la libertad y enfrentarse a la barbarie, venga de donde venga.

 

Periodista Chaves Nogales

Durante su prolífica carrera periodística, Chaves Nogales entrevistó a personajes clave de la Europa de su tiempo, como fueron Churchill, Kerensky o Goebbels; sobrevoló la Unión Soviética en tiempo de Stalin; vivió y contó de primera mano el ascenso de Mussolini;escribió para periódicos de ambos lados del Atlántico y dirigió el Ahora, uno de los diarios más importantes de la España de aquellos años.

En todo lo que hizo hubo calidad literaria, rigor intelectual y compromiso con la verdad. Tenía, obviamente, sus ideas. Era un republicano convencido. Pero se mantuvo al margen de las ideologías, sabedor que la verdad de un periodista nunca puede coincidir con la propaganda del político. Andrés Trapiello fue uno de los responsables de su “resurrección”. Lo incluyó en su primera edición de Las armas y las letras y lo describió así:

“Chaves Nogales grita al mundo que en España la verdad ha sido sustituida por la propagada y la libertad por el terror”.

Obra completa por primera vez

El 23 de noviembre llega a las librerías esta obra completa de Chaves Nogales, en un estuche de cinco libros que supera las 3600 páginas. Un deleite para quienes han reconocido en este sevillano universal no solo un ejemplo de periodismo libre sino, además, una de las mejores plumas de todo el siglo XX español. Una prosa limpia y antirretórica, pero afilada como un bisturí. Sirva de ejemplo, para quienes aún no lo han leído, este conmovedor párrafo de su prólogo en A sangre y fuego:

«Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar. En mi deserción pesaba tanto la sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid, como las que vertían los aviones de Franco, asesinando mujeres y niños inocentes. Yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizá sea un lujo excesivo. La verdad es que entre ser una especie de abisinio desteñido que es a lo que le condena a uno el general Franco o un kirguís de Occidente, como quisieran las gentes del bolchevismo, es preferible meterse las manos en los bolsillos y echar a andar por el mundo».

El periodista Chaves Nogales, personaje clarividente en medio de un mundo ciego que caminaba hacia la catástrofe, entendió que el único destino posible para un hombre libre era echarse a andar por el mundo. Lo hizo sin dejar de trabajar y aportando alguna de las páginas más lúcidas de aquel tiempo convulso. Murió en el exilio y su figura y su obra estuvieron a punto de perderse para siempre. Afortunadamente las hemos recuperado merced a que, en toda época, hay quienes saben que la libertad nunca es un lujo.