La Real Academia de la Lengua, RAE, acaba de incluir en su flamante «Observatorio de las palabras» el pronombre elle, un término surgido en el ámbito del movimiento feminista y el activismo LGTBI. Con él se quiere aludir a personas que no se sienten identificadas ni con el género masculino ni con el femenino. El pronombre elle, según quienes han promovido esta terminología, sustituiría a “él” o a “ella”.

División de opiniones frente al pronombre elle

Tal maniobra de la RAE ha suscitado, como es lógico, todo tipo de reacciones. Desde quienes ven en ello un triunfo del lenguaje inclusivo, que se abre paso rompiendo moldes en la mismísima Academia, hasta quienes se rasgan las vestiduras. Consideran estos últimos que la gramática no tiene nada que ver con la discriminación que sufren determinados colectivos.

La inquietud sobre si el lenguaje debe modificar sus desinencias para adaptarse a la realidad social no es nueva. El académico Félix de Azua ya se refería a este tema con ironía hace unos años:

“Es un asunto tan trascendental que de él depende el bienestar de millones de familias, de manera que es necesario tomarse unos años de reflexión».

Otros especialistas, tomándose el asunto más en serio, recuerdan que el masculino deriva etimológicamente del neutro latino, con la vocación de abarcar ambos géneros. Es la posición de la filóloga Gema Nieto. Esta, a pesar de su condición de feminista, aboga por respetar “la economía expresiva que la función comunicativa del lenguaje exige”.

Sin embargo, no todos los lingüistas lo ven así. La filóloga Elena Álvarez Mellado se pregunta por qué hay que escoger entre lo masculino y lo femenino si hay gente a quien tal distinción binaria no la representa. Sostiene la especialista que la solución ‘e’ resulta apropiada.

También son muchos quienes redoblan su escepticismo en relación con que este tipo de medidas filológicas tengan un peso real sobre la lucha contra la discriminación histórica a que se sigue viendo sometido el colectivo LGTBI. Es decir, existen lingüistas que, apoyando si restricciones las reivindicaciones de quienes no se sienten representados en un género binario, no creen que esta sea la forma adecuada de perseguir la igualdad.

En definitiva, podemos distiguir entre las siguientes posiciones:

  1. De acuerdo con la normalización de la palabra.
  2. Completamente en desacuerdo.
  3. Es un asunto que no merece ninguna atención.
  4. La gramática y la discriminación no tienen nada que ver.

 

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La finalidad del «Observatorio de las palabras»

En cualquier caso, cabe aclarar lo siguiente. La RAE ha creado recientemente este «Observatorio de palabras». Es una herramienta nueva y su finalidad es ofrecer información sobre palabras que no están en el diccionario pero que generan dudas entre los hablantes. No supone, en ningún caso, que la palabra haya sido aceptada. En este mismo observatorio encontramos palabras como guasap y okupación.

No obstante, aunque no sea un reconocimiento, la inclusión del pronombre elle en este observatorio no deja de parecer un pequeño paso adelante, apropiado o no, para quienes promueven un lenguaje más inclusivo.