Emmanuel Carrère. Foto: Iván Córdoba

Emmnanuel Carrere, novelista y guionista francés, recibió el pasado viernes, 22 de octubre, el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Este galardón es conocido como el nobel español, por el prestigio que ha ido progresivamente alcanzando desde su creación cuarenta años atrás.

Carrere abandonó por unos días el seguimiento cercano que está realizando al macrojuicio realizado en Francia por el atentado en 2015 en la sala Bataclan de París. Hay que recordar que este atentado terrorista es el peor sufrido en territorio francés y que costó la vida a 131 personas. Este escritor inusual reflexionaba en su discurso de recogida del premio sobre los testimonios de heroísmo y solidaridad que está presenciando en este juicio:

«Todos procuraron proteger al hombre o a la mujer amada, pero algunos hicieron algo más: arriesgar la vida para proteger a desconocidos».

Emmanuel Carrere, un novelista diferente

Las novelas de Emanuel Carrere son siempre sorprendentes. Penetran en las profundidades del ser humano, lo que las hace especialmente interesantes. Y lo hacen con un estilo sobrio y sereno, cargado de verdad. Sus escritos son una mezcla de autoficción y periodismo. De este modo, es capaz de abordar su intimidad con un lenguaje cercano y asequible para cualquier lector. Cautivador, en otras palabras.

Por ejemplo, en El adversario, su primer gran éxito, buceo en la historia de Jean Claude Román, un falso médico francés que hace de su vida una gran farsa y termina asesinando a toda su familia. Con El Reino, su gran novela sobre la fe, se acerca a las vidas de San Pablo y San Lucas desde una perspectiva sorprendente. Y, al mismo tiempo, cuenta con total honestidad su propia historia de fe. Un libro que interesa por igual a creyentes o agnósticos. Lo suyo es el deslumbramiento por una historia que, a fuerza de repetida, hemos desprovisto de su extrañeza. Y la paradoja:

“No soy lo bastante creyente para ser ateo”.

Yoga, su última novela aborda su propia depresión y enfermedad mental, que le llevó a estar recluido en un sanatorio mental durante meses. Este es el único libro en que, por circunstancias, se ve obligado a inventar para proteger la identidad de otros. Es una excepción, porque Emmanuel Carrere se vanagloria de que todo lo que escribe es cierto. Su atrayente forma de escribir tiene como máxima una sorprendente frase que nos ayuda a reencontrarnos con el éxito de la sinceridad en estos tiempos de posverdad: la literatura “es el lugar donde no se miente”. No hay que perdérselo. Aquí puedes introducirte en sus novelas imperdibles.

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