Intuitivamente, la mayoría de nosotros responderíamos que sí a la pregunta que lleva por título esta entrada del blog. Pero si nos piden que detallemos para qué es bueno en concreto o qué beneficio acarrea esta práctica milenaria, quizás no sepamos qué contestar. Es obvio, que el niño que escucha cuentos, es más probable que en el futuro lea. Y quien lee podrá escribir mejor y sin errores. Pero eso es aún poca cosa para todo lo que realmente supone leer cuentos a los niños. Trataremos de indagar sobre este tema en las próximas líneas

Riqueza de vocabulario

A medida que leemos cuentos a los niños, estos van entrando en contacto con nuevas palabras. ¿Es suficiente? Los estudios lo ponen en duda. Por eso resulta recomendable que cuando un niño escuche nuestro relato y salga una palabra que nos parezca desconocida, nos detengamos a explicarla. Aunque eso sí, sin abandonar el tono lúdico de la lectura. Siempre es posible repreguntar, relacionar conceptos, jugar con las palabras…

La importancia del lector

Cualquiera de nosotros es capaz de leer un cuento. Pero, ¿somos buenos lectores para los niños? Eso ya es otra cosa. Para que consigamos interesar a nuestro pequeño oyente en la lectura y ayudarse a ser en el futuro un lector competente, es esencial modular nuestra voz adecuadamente. Recuerda que en la lectura hay que inferir. Es decir, un lector competente es aquel que lee entre líneas, que se imagina el contexto y que es capaz de imaginarse muchas más cosas que lo que el texto, literalmente, nos expresa. Y para que el oyente de cuentos que hoy es el niño se convierta mañana en un gran lector, nada mejor que un cuento bien leído. Por supuesto, para que esto sea posible, el lector de cuentos tiene que meterse en el papel y centrarse en lo que está haciendo. Nada de leer un cuento mientras consultamos un wasap o las últimas noticias en el teléfono.

Tiempo de calidad

Es bueno pasar tiempo con nuestros hijos. Para ellos y también para nosotros. Pero en caso de no ser posible, al menos procuremos que nuestro tiempo sea de calidad. Y ¿qué puede haber que tenga más calidad que compartir un relato? El niño se siente relajado y protagonista de ese momento. Se siente querido y aceptado. Aprende más y aprende mejor. Relaciona conceptos e interpreta el mundo a su alrededor. Y sabe que es tan importante como para que su padre o su madre (o ambos) se sienten con él un rato antes de dormir. Son esas pequeñas cosas que nos acercan a la felicidad y que no cuestan dinero. Leer cuento a los niños es ayudarlos a crecer y prepararlos para la vida.

 

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