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¿Qué tan malo es no saber escribir bien o hacerlo de forma confusa? La verdad que no tanto porque, con un poco de esfuerzo, puedes llegar a mejorar mucho tu comunicación escrita. Nadie nace aprendido. Lo que realmente debería preocuparnos no es tener errores al escribir. Lo verdaderamente preocupante es que no nos importe. En ese caso sí que tenemos un grave problema.

El enemigo silencioso

Los médicos dicen que uno de los mayores enemigos para nuestra salud es la hipertensión. Y lo es, no porque no haya buenas medicinas y tratamientos para mantener a raya la presión arterial, sino porque a veces no nos damos cuenta de que sube. Por eso la llaman el enemigo silencioso.

Salvando las distancias, algo similar ocurre con nuestra mala ortografía y gramática. Si escribimos mal, lo más probable es que nadie nos lo diga. Resulta embarazoso reprocharle a alguien que nunca pone una tilde. O confesarle que cuesta entender lo que quiere decir en su página web. Pero, aunque no nos digan nada, nos juzgan. De una u otra forma, todos tenemos interiorizado que una persona que escribe bien demuestra respeto por uno mismo y por los demás. Y no hacerlo, es, sencillamente, una mala tarjeta de presentación.

Qué dice de ti una buena comunicación escrita

Nadie se muere por no escribir bien. Está claro. Y ningún abogado, psicólogo o médico va a ser juzgado, en primera instancia, por la forma en que se comunica por escrito. Pero redactar un texto sin faltas de ortografía y fácil de comprender, nos hace crecer ante los ojos de otros como profesionales dignos de confianza. Quien cuida cada detalle de su presentación, hasta la forma correcta de escribir una palabra, es alguien que probablemente será cuidadoso con cosas más importantes. Puede que no seamos muy conscientes de esta reflexión, pero para nuestro cerebro tales detalles no pasan desapercibidos.

Durante siglos, la comprensión de textos escritos y la escritura fueron un privilegio de las élites. Una habilidad que solo empezó a generalizarse a finales del siglo XIX. Pero todavía hoy, una persona que escribe bien es alguien culto y más interesante. Aún más, es alguien interesado en ayudarte a resolver tu problema. Nuestro dominio del vocabulario no solo refleja nuestro grado educación, sino nuestra voluntad por hacernos entender.

Por dónde empezar a escribir bien

Preguntarnos qué tal escribimos es ya un comienzo importante. Si no le damos importancia, nunca mejoraremos nuestra expresión escrita. A partir de ese punto, todo lo demás resulta más fácil. Trata de leer más y fíjate bien en cada cosa que escribes. Recuerda que los humanos estamos capacitados genéticamente para la comunicación escrita. Así que no necesitamos estudiar mucha gramática para hacerlo bien. Piensa bien lo que quieres decir, respeta el orden lógico de lo que quieres comunicar, no uses dos palabras si puedes usar solo una y, sobre todo, escribe a diario: la escritura mejora mucho con la práctica. Poco a poco podrás prescindir de gente como nosotros. Ánimo.