¿Cómo hubiera contado Lorca la historia que le tocó vivir de no haber sido asesinado?¿Cómo nos hablaría si estuviera presente en nuestros días? ¿En qué términos, adecuados a la sensibilidad del siglo XXI, confrontaría nuestra realidad y la cotejaría con la que a él le tocó sufrir? Este ejercicio de imaginación, a caballo entre lo imposible y lo biográfico, es el que lleva a cabo Juan Diego Botto, actor argentino-español, en Una noche sin Luna. Hablamos de una obra teatral que estos días llega a Madrid tras una gira que arrancó el año pasado en Vitoria. Un montaje dramático apasionante porque compartir una noche con Lorca siempre merece la pena.

Asesinato en Viznar

Será difícil que alguien no conozca la historia, pero como en Escribir Bien y Claro no presuponemos nada, conviene recordar que García Lorca fue asesinado justo un mes después del golpe de Estado que dio inicio a la guerra civil española. El 18 de agosto, el poeta fue apresado y conducido al barranco de Viznar, donde fue vilmente asesinado y donde, supuestamente, han de hallarse aún sus restos. Pero su voz ha seguido con nosotros hasta hoy. Pocos poetas han trascendido como lo hizo el autor del Romancero Gitano. Y pocas obras poéticas y dramáticas escritas hace 100 años conservan la vigencia y la frescura de cada verso escrito por el granadino.

Juan Diego Botto, quien a su vez es hijo de un actor asesinado por la dictadura militar en Argentina, pone en escena un monólogo escrito por él mismo que, en buena parte, está basado en entrevistas reales que el poeta ofreció en vida. A partir de ellas, adaptadas y adecuadas a nuestros días, podemos escuchar de boca del autor su paso por la Residencia de Estudiantes, las críticas recibidas tras el estreno deYerma, su experiencia en La Barraca, su relación con la prensa, sus amores o la tensión de sus últimos años.

Una noche sin luna para miles de españoles

El titulo de la obra, Una noche sin Luna, surge de una frase de Ian Gibson, uno de los mayores expertos mundiales en el poeta andaluz. Decía Gibson que la noche en que lo llevaron a matar fue una noche sin luna, lo cual tiene un emotivo sentido trágico si pensamos en lo importante que fue la luna en el imaginario poético de García Lorca. Esa noche sin luna y sin esperanza que a Lorca le tocó vivir fue el destino de decenas de miles de españoles, inocentes como el poeta, asesinados en ambas retaguardias por motivos que en muchos casos eran políticos y, en otros, simplemente personales. Se calculan que, al margen de los caídos en combate, fueron asesinadas 155.000 personas durante la guerra civil española, dos tercios en la zona ocupada por los sublevados y el resto en la republicana.

La crítica ha valorado muy positivamente esta obra por lo que desde Escribir Bien y Claro te motivamos a disfrutarla si estas en Madrid o si, finalmente, el espectáculo llega a otra ciudad en que te encuentres: “Es tan profunda, con sentimientos tan a flor de piel, que no es extraño, como sucedió en Logroño, que buena parte del público acabe aplaudiendo de pie mientras llora“.

Una noche con Lorca

A Morla Lynch, su íntimo amigo chileno, diplomático que salvó la vida de tantos españoles y que nos dejó un testimonio desgarrador de la guerra civil completamente recomendable en sus diarios (España sufre), le costaba creer que García Lorca estuviera muerto. Tardó meses en aceptarlo. Le resultaba inimaginable que alguien tan vital, con tantas cosas que decir y que aportar, sucumbiera a la barbarie. En ocasiones, las pesadillas están más cerca de lo que pensamos, a la vuelta de la esquina. También a él le hubiera gustado conocer esta versión que lo devuelve a la vida y nos permite compartir una noche con Lorca desde nuestra realidad presente.

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