Pocos verbos son tan importantes en la lengua castellana como el verbo haber. En cualquiera de sus dos versiones. Como verbo auxiliar, su concurso es imprescindible para construir las formas compuestas. Y como verbo principal sirve, nada más y nada menos, que para presentar lo que existe. Es decir, lo que hay. Es en este segundo caso cuando el verbo haber es autosuficiente.

Como auxiliar, el verbo haber no da ningún problema. Simplemente hay que saberse las distintas personas del singular y plural en sus diferentes tiempos: siempre se conjuga igual.

Ahora bien, los quebraderos de cabeza que puede darnos este verbo empiezan en su uso como verbo impersonal. ¿Y eso qué es? Un verbo impersonal es aquel que no lleva sujeto ni falta que le hace. Se basta y se sobra para anunciar lo que existe. Por eso decimos que el verbo haber es autosuficiente. Solo se conjuga en tercera persona del singular, tanto en presente como en pasado o futuro.

  • Hay libros en la librería.
  • Había varios jóvenes en la azotea.
  • Habrá muchas noches como esta.

 

¿Dónde está el problema? En que, con demasiada frecuencia, caemos en la tentación de buscarle un sujeto que no necesita. Y entonces escribimos frases como estas.

  • Habían problemas en el instituto.*
  • Habían muchos jóvenes en la playa.*

 

Creemos erroneamente, al escribir estas dos últimas frases, que problemas o jóvenes son el sujeto y, puesto que están en plural, debemos escribir el verbo también en plural. Pero no, porque el sujeto no cambia. O, mejor dicho, ni siquiera existe (es un verbo impersonal). Problema o jóvenes son complementos directos. Y estos no afectan al verbo.

Por esta misma tendencia a buscarle tres pies al gato, o sujeto a quien no lo necesita, en muchos países de América es normal escuchar lo siguiente:

  • Habemos seis personas aquí.*

 

Pues no se escribe así. Ese “habemos” es incorrecto. Es normal que nos confundamos, tampoco hay porque sentirse mal. Erramos porque la forma “habemos” es correcta … cuando el verbo haber funciona como auxiliar. Pero, en su forma impersonal, el autosuficiente verbo haber solo se escribe en tercera persona del singular.

Es lo que hay. No importa que su complemento sea singular o plural. Él impasible, a lo suyo, sin dejarse afectar por quien no puede cambiarle.

 

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