En nuestro blog, ya hemos dedicado varias entradas a hablar de la coma, esa puerta giratoria que decía Julio Cortazar. O el guardia de tráfico que dijo alguna vez Alex Grijelmo. Pero el tema, sin ser inagotable, aún da para mucho. En esta ocasión, dedicaremos unas palabras a la como elíptica. Quizás no la conozcas por ese nombre, pero muy probablemente la has usado más de una vez. Te contamos.

Qué significa elíptica

La palabra elíptica viene del griego elipsis. Dicen los que saben de estas cosas que Euclides, estudiando los movimientos de la tierra, dio en llamar elipsis al movimiento que hace la tierra alrededor del sol. Notaba este sabio que aquella no era un curva perfecta, sino una defectuosa o incompleta. Eso es lo que justamente significaba ἔλλειψις (élleipsis) en la antigua Grecia: falta, carencia. De ahí hasta nuestros días, una elipsis terminó por ser cualquier cosa que falta, o bien una supresión o interrupción. O como dice la RAE en su diccionario, que es la autoridad a la que conviene consultar: una omisión.

La elipsis está presente en el arte

Muchas expresiones artísticas hacen uso de la elipsis o de la omisión para provocar cierto efecto. Comenzando por la literatura. A veces, a propósito, se dejan cosas sin decir y el sentido no se altera. Se hace por pura economía o para crear alguna emoción en el lector.

En el cine también hay elipsis. Cada vez que pasamos de una secuencia a otra hay salto temporal. Salvo en los raros caso en que una película se compone de un único plano secuencia (Birdman), el cine y las series están repletas de elipsis.

El recurso de la elipsis se hace muy presente en la publicidad. Veamos, por ejemplo, este anuncio de una conocida marca de hamburguesas. Se omite lo fundamental, pero es precisamente lo omitido lo que constituye el centro del mensaje.

Llegamos a la coma elíptica

Ya hemos hablado de la elipsis y vamos a lo que nos interesa. Seguramente, te será fácil deducir que la coma elíptica tiene algo que ver con la omisión y no tanto con la curva de la tierra alrededor del sol. En efecto, así es. Y es que una coma elíptica se usa cuando se omite una palabra, por lo general, un verbo. En ese caso, podríamos afirmar que la coma sustituye al verbo. Un ejemplo nos lo mostrará claramente:

Mi hermano es cristiano; mi cuñada, atea.

Se podría haber dicho “mi cuñada es atea”, pero el verbo “es” lo sustituimos por una coma. Otro ejemplo:

Perro ladrador, poco mordedor.

¿Lo ves? La coma sustituye a “es”. Si no la pusiéramos, el significado no sería el mismo. Si yo digo simplemente “pero ladrador poco mordedor”, sin la pausa que establece la coma no se entiende que cuanto más ladrador en un perro menos muerde.

En definitiva, la coma elíptica es una coma poderosa. Sustituye nada menos que al verbo y, como el resto de los signos de puntuación, es fundamental para que un texto esté bien redactado y exprese lo que realmente queremos.

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