El uso de la coma, como bien sabemos, es un aprendizaje imprescindible si queremos escribir bien y claro, o sea, darnos a entender. Ya hemos aclarado en otras ocasiones que las comas no son para tomar aire. También que, diseminadas por el texto de manera equivocada, pueden cambiar el sentido de la oración. Incluso hemos dicho que, en ocasiones, la coma es opcional. No es ese el caso, por cierto, de la llamada coma vocativa. Es decir, de la coma que acompaña al vocativo. En este caso, no hay opción. El vocativo siempre va entre comas, so pena de meternos en un buen lío como el que te explicaremos más adelante.

El vocativo

Pero antes de seguir, conviene explicar qué es un vocativo. El vocativo es una palabra —o grupo de palabras— que sirve para llamar la atención del oyente. Al usarlo, nos dirigimos a él directamente.

Pedro, escucha lo que te tengo que decir.
No me interrumpas, Leonor.

Ya se usaba en latín y, también en esa lengua, iba entre comas.

El vocativo siempre va entre comas

No importa que tan larga o corta sea la oración en la que va el vocativo. Siempre tiene que ir entre comas. Si es la primera palabra de una oración, obviamente solo llevará una coma, la que le sigue.

Lucia, deja tranquilo al gato.

Y si va al final de un enunciado, por corto que este sea, la coma antecede al vocativo. Este es precisamente el caso donde, con más frecuencia, nos olvidamos de ponerlo.

Felicidades, mamá.

En todos los demás casos siempre hay que poner una coma antes y después del vocativo.

Muchas gracias, don Javier, por arreglarme la persiana.

La coma vocativa marca la diferencia

Veamos, para terminar, qué es lo que puede pasar si eliminas esta coma. Pongamos, por ejemplo, que queremos llamar la atención a alguien. Una periodista lo hizo hace poco con un político, a través de twitter:

Intenta ponerle la mano encima a mi hijo psicópata*.

Así escrito, da la impresión de que el hijo de la periodista es un psicópata. Y, sin embargo, la intención de aquella era bien diferente. Para que su dardo llegará a su destino hubiera sido necesario escribir una coma antes del vocativo:

Intenta ponerle la mano encima a mi hijo, psicópata.

Distinguir bien entre el sujeto y el vocativo

¿Es difícil? Realmente no. El problema estriba en que en ocasiones no reconocemos el sujeto de la oración. Lo confundimos con el vocativo. Pero no. La función del vocativo es apelar, llamar la atención. No cumple ninguna función sintáctica. Es un elemento “extraoracional”. Por consiguiente, no es un sujeto, aunque represente a la misma palabra que el sujeto.

Pedro escucha lo que tengo que decir (Pedro es sujeto)
Pedro, escucha lo que tengo que decir (Pedro es vocativo y “tu” es el sujeto)

En consecuencia, si distinguimos bien entre sujeto y vocativo, no tendremos problemas en que la coma vocativa haga su aparición y contribuya a llamar la atención del interlocutor.

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