El pasado 2 de marzo fue defendida en Almería una tesis doctoral que demuestra que las canciones de Joaquín Sabina pueden ser entendidas y estudiadas como piezas literarias. Su autor Javier Soto, quien recibió un sobresaliente cum laude por su trabajo, ha querido demostrar científicamente lo que millones de personas han reconocido en la práctica: la calidad literaria de un compositor inigualable, que ha puesto banda sonora a un buen puñado de experiencias compartidas. Es la segunda vez que algún joven filólogo ha querido dedicar sus esfuerzos a estudiar al cantautor andaluz. La primera fue en 2017 y la tesis defendida entonces se centró en la estética literaria de su obra. Esta nueva investigación va más allá e incursiona en los recursos poéticos del cantautor, la métrica de sus letras o la intertextualidad.

¿Otro Bob Dylan?

El cantautor británico Bob Dylan ganó hace algunos años el premio Nobel de Literatura, lo que no dejó de generar cierta polémica. Muchos lo celebraron, reconociendo la calidad literaria de sus letras, pero otros consideraron que una cosa es la música y otra la poesía. Para estos últimos, más puristas, es posible que las letras de Dylan sean poesía. Pero no se trata de una obra excelsa desde el punto de vista de la preceptiva literaria. O sea, la literatura tiene sus reglas y convenciones a las que no todo el mundo llega aunque escriba con una notable expresividad. Algo parecido sugiere el caso Joaquín Sabina. Nadie niega su talento como letrista, pero ¿podemos considerar que sus canciones son literatura en sentido estricto? Javier Soto no tiene ninguna duda.

Argumentos literarios

Según analiza el investigador en su tesis, titulada Una rosa en los callejones: la dimensión literaria del cancionero de Joaquín Sabina, sus letras atesoran más que suficiente méritos literarios. Soto llega a esta conclusión tras dedicar sus esfuerzos a analizar las letras del cantante desde una perspectiva literaria. Su mirada analítica dedica un capítulo a estudiar su métrica, otro a sus temas y uno más a su narrativa. Y concluye que las letras de Sabina sí son literatura.

Un género híbrido

En todo caso, muy pocos osarán negar que ese género hibrido que es la canción de autor, que mezcla música con literatura, es algo que nos emociona de una manera muy similar a como lo hace la poesía. Al fin y al cabo, se trata de la manera en que decimos las cosas. No es lo mismo decir “ ella es callaíta, / pero pa´l sexo atrevida”, como hace Bad Bunny, que cantar “muñequita de salón, tanguita de serpiente”. Ambos describen una realidad muy similar, pero no cabe duda que la expresividad de Sabina alcanza otras cotas. Uno diría que lo del portoriqueño es canción. Lo del onubense es cuando menos un género híbrido que ahora, gracias a esta tesis, está más cerca de reconocerse como literatura de altos quilates.