Los que estudiamos, hace ya muchos años, gramática en la escuela, nos confundíamos a menudo con la variedad de tiempos pasados, futuros y condicionales que presenta la lengua española. El nuestro es un idioma muy rico, pero eso también lo vuelve más difícil de aprender. Y, consiguientemente, sentiamos alivio cuando se trataba de conjugar un verbo en tiempo presente. Es cierto que eso resulta muy fácil. Sin embargo, aunque su conjugación sea siempre la misma, hay que precisar que en nuestro idioma el presente puede cumplir varias funciones. O dicho de otra manera, hay varios tipos de presente. Si te interesa este tema, como en efecto debería suceder, especialmente si te gusta leer y escribir te aconsejamos que sigas leyendo.

Presente histórico

Si somos aficionados a los acontecimientos históricos, lo habremos escuchado infinidad de veces:

Napoleón es derrotado en Waterloo el 18 de junio.

Podriamos haber escrito que fue derrotado y el resultado sería el mismo. Pero de este modo, le damos un aire diferente a la frase. La acercamos más a nosotros y permite que nos impliquemos de una manera más directa en algo ocurrido hace mucho tiempo.

Presente de conato

Hay cosas que estuvieron a punto de suceder, pero no ocurrieron. Tan cerca estuvieron de consumarse que nos parece que están en presente. Es el llamado presente de conato.

Por poco me duermo conduciendo durante la noche.

Presente futuro

No solo usamos el presente para acercanos a algo que ya ocurrió. Además, podemos hacer lo contrario. Es decir, usar el presente para adelantarnos al futuro. Aunque en este caso, el matiz será imperativo:

Cuando llegues dónde tu hermana, le das este papel y te regresas.

Presente de continuidad y de costumbre

Estos tipos de presente son más propios de su tiempo. Pero la acción que expresan puede haber ocurrido en el pasado y seguirá ocurriendo en el futuro. Usamos un presente de continuidad cuando decimos:

En ese restaurante se come de maravilla.

El presente de costumbre es muy parecido. Pero la diferencia está en que, en este caso, la acción que se repite es intermitente.

Todos los años voy al estadio más de una vez.

El presente ramplón

Así lo llama Alex Grijelmo en su Gramática descomplicada: ramplón. Es decir, sin gracia ni originalidad. Es el presente a secas. El que usamos para representar una acción que sucede en este momento.

Ahora camino por el parque y disfruto del canto de los pájaros.