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Según una conocida metáfora, el periodismo es para una sociedad lo que los ojos, los oídos y la lengua son para un cuerpo humano. Así como nosotros necesitamos estas partes del cuerpo para desarrollar nuestros sentidos, una sociedad necesita el periodismo para conocer la realidad y acercarse a la verdad. Es por ello que ante el periodismo amenazado nuestras libertades se reducen. En las guerras, es común que los ejércitos en liza hagan todo lo que está a su alcance para que el periodismo sea silenciado. Al desaparecer los “ojos”, predomina entonces la propaganda y la desinformación. Eso es justamente lo que está ocurriendo en la franja del Gaza, tras la atrocidad cometida por Hamas contra la población judía y la brutal respuesta del Estado de Israel. A fecha de hoy, 14 de enero, se estima que más de 80 periodistas han muerto en el conflicto. Algunos son judíos, pero la mayoría son palestinos o de origen árabe.

Wael Dahdouh, símbolo de la resistencia a la barbarie

Al Jazeera es un canal de noticias fundado hace más de 25 años por el gobierno de Qatar. Actualmente ya no es gubernamental y se ha convertido en la principal cadena de noticias del mundo árabe y una de las más importantes del mundo. Esta cadena de noticias tiene una oficina en Gaza. Su responsable es el periodista palestino Wael Dahdouh. Este hombre ha estado cubriendo la ofensiva israelí desde que esta comenzó el pasado mes de octubre y ha pagado por ello un altísimo precio. Su esposa, tres de sus hijos y un nieto han muerto como consecuencia de los bombardeos. El mismo ha sido herido y tras 100 días cubriendo las noticias de la guerra ha salido hacia Qatar para curar sus heridas.

Una de las profesiones más peligrosas del mundo

Sin duda, ha sido el conflicto palestino – israelí el que más sangre de reporteros ha derramado durante el pasado año 2023. Pero no es el único. El periodismo amenazado es por desgracia una realidad extendida. México, por ejemplo, ha tenido que enterrar cuatro periodista durante el año que acaba de finalizar. En países africanos y latinoamericanos es dónde tradicionalmente más muertes se producen. Este año en Europa tan solo dos periodistas han muerto en el ejercicio de sus labores, a pesar de la guerra de Ucrania. Pero estas cifras palidecen si lo comparamos con la indefensión con que están cubriendo la guerra de Gaza los periodistas que aún tienen la valentía de permanecer allí.

Ojos que no ven…

Siendo trágico que nos encontremos ante el conflicto bélico más devastador de la historia para los periodistas, sería aún peor si fuera cierto, como algunos sospechan y denuncian, que la mayor parte de estos periodistas asesinados lo han sido siguiendo un patrón que desprecia la libertad de información y que está ciertamente interesado en que la verdad de la ofensiva israelí no sea contada al mundo en toda su crudeza. Como reza el dicho, ojos que no ven corazón que no siente, y la falta de información transparente sobre lo que está ocurriendo en esta guerra no deja de ser una estrategia bélica más. Todos pudimos ver, al menos quienes lo deseamos y pudimos vencer la repugnancia inicial, las imágenes que mostraron al mundo la intolerable crueldad de Hamas contra civiles desarmados. Merecemos también conocer de primera mano lo que está ocurriendo en Gaza, por desagradable que sea. Sea o no justificada la ofensiva sionista, nunca lo es la muerte y el sufrimiento extremo de civiles inocentes. El mundo asiste atónito a un escenario bélico que creíamos superado. Cientos de corresponsales de guerra están arriesgando su vida para que la verdad llegue ante nuestros ojos. Y muchos de ellos, en su mayoría palestinos, ya han perdido la vida en el intento.