El educador, diseñador y dibujante chileno Edmundo (Mundo) Lobo dejó una huella tan profunda entre sus amigos y colegas que, a un año de su partida, cuesta referirse a él en tiempo pasado. Su creatividad y su talento siguen presente en multitud de productos comunicativos al servicio de la población humilde en Honduras. El legado de Mundo Lobo también se hace presente en el hacer cotidiano de quienes tuvieron la fortuna de trabajar a su lado y siguen alimentándose de su experiencia. Ejemplo de una auténtica educación popular, su trabajo permanecerá vivo por mucho tiempo. Te explicamos a continuación por qué Mundo Lobo es un referente para quienes trabajamos en Latinoamérica por una comunicación más horizontal y democrática que ayude a las personas a desarrollarse plenamente y acceder a una vida mejor.

El exilio

El acontecimiento histórico que marcó a Mundo Lobo es sobradamente conocido. El 11 de septiembre de 1973 el gobierno socialista de Salvador Allende es derrocado y Pinochet desata una de las olas represivas más trágicas y devastadoras que recuerda el continente americano. Políticos, artistas, activistas sociales y estudiantes son asesinados. Cientos de miles de personas salen al exilio. Entre ellos está el joven dibujante Edmundo Lobo que, tras una corta estancia en Costa Rica, llega a Honduras donde echa raíces y permanece por 42 años.

Editorial Guaymuras

En sus inicios en Honduras, Lobo estuvo vinculado al Instituto Nacional Agrario y a la FAO. También dio a conocer su talento como caricaturista en la prensa gráfica del país. Pero su obra más peremne llegó con la creación de la Editorial Guaymuras, la más importante del país, junto con otros escritores y comunicadores. Mundo diseñó el logo de la editorial, creó más de cien portadas de sus publicaciones y fue sostén de la misma en los momentos más duros de la represión militar en Honduras, durante los años 80.

El Centro de Comunicación y Capacitación de Honduras, COMUNICA

Pero la institución en la que Mundo Lobo volcó sus mayores dosis de talento y creatividad fue COMUNICA, de la que fue su primer director y a la que dotó de una personalidad propia que sobrevive a su desaparición. Además de dirigir su departamento de producción audiovisual durante largos años, creó escuela entre sus colaboradores. Nos enseñó que solo conociendo en profundidad la cultura de los destinatarios y empatizando con su realidad, podemos escribir textos, realizar fotografías o diseñar mensajes que ayuden a cambiar la vida de las personas. Sensibilidad, sentido del humor, originalidad, audacia, empatía y minuciosidad. Con estos ingredientes y mucho talento enriqueció el trabajo de decenas de organizaciones populares y la existencia de miles de personas.

Honduras Tierra Adentro

Su producción fotográfica es ingente. Pero se resume de forma antológica en la exposición de “Honduras Tierra Adentro” que Edmundo Lobo presentó en Honduras y en España. Su ojo magistral logra captar en toda su grandeza la dignidad de una población empobrecida, tanto ladina como indígena, que conserva y alimenta una cultura propia y acenstral tan ignorada como despreciada por quienes han saqueado el erario púbico secularmente y han construido una sociedad excluyente. Campesinos recios, mujeres valientes y niños que han nacido para ser félices desfilan por su obra y nos recuerdan que la belleza surge en cualquier rincón y es más auténtica en tanto en cuanto es reflejo de una vida digna.

Tremendamente injusto

Poner tu talento al servicio de quienes más lo necesitan en uno de los países más pobres de América tiene su precio. Si además eres una persona generosa que no guarda nada para sí, lo más probable es que no te hagas rico. Edmundo Lobo vivió 73 años y se fue de este mundo ligero de equipaje. Sin apenas recursos económicos, a los 69 años regresó a Chile en busca de la atención médica que precisaba y no encontró en Honduras. Enfermo y agotado, con el apoyo generoso de algunos chilenos y chilenas, y acompañado en la distancia por amigos y familiares que nunca dejaron de admirarlo y quererlo, vivió sus últimos años con la ligereza que siempre lo caracterizó. Como pregona el filósofo españo Javier Gomá, tendríamos que aspirar a vivir de tal manera que “nuestra muerte se convierta en un hecho tremendamente injusto”. Así, tremendamente injusta y dolorosa, sentimos la partida hace un año de Edmundo Lobo, y así la seguimos percibiendo este 5 de agosto de 2021.

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