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Seguramente, la mayoría de nosotros lo sabemos o al menos lo intuimos. El origen de la palabra maestro está en el término latino “magister”. Pero en esta entrada de nuestro blog queremos ir un poco más allá y explicarte algunos detalles sobre su evolución. ¿Nos acompañas?

El origen latino

 

La palabra “magister” está formada, a su vez, por dos términos: “magis” (más) y el sufjio “ter”, que indica oposición. O sea, el “magister” es el que es más que otros. En su forma acusativa resulta en “magistrum”. Quizás no lo sepas, pero la mayoría de los sustantivos que nos han llegado del latín lo han hecho a través de la desinencia acusativa, que fue la que pervivió en el llamado latín vulgar. De manera que, si los antiguos romanos hablaban del “equatium magistrum”, se estaban refiriendo al que era más que otro a caballo, es decir, el jefe de caballería.

Evolución fonológica

 

Este no es un blog especializado en filología. Lo nuestro es la redaccion y correccion de textos. No obstante, haremos una excepción y daremos unas pinceladas. Es, por ejemplo, muy interesante saber que las palabras terminadas en “m” en latín evolucionan de forma que la “m” desaparece: “magistrum” – “magistru”.

De ahí tenemos dos vocales cerradas que se abren: la “i” pasa a “e”; y la “u” pasa a “o”. Es decir “magestro”.

En tercer lugar, se produce la palatización de la “g”. La palatización es el proceso por medio del cual el sonido de una consonante se pronuncia de otro modo (se desplaza la articulación) al contacto con una vocal palatal, como es la “i”. De este modo, “magestro” va dando algo parecido a “magiestro”. Por eso, no es extraño que en algunos lugares de Centroamérica mucha gente siga diciendo “maistro” y no maestro.

  • Esta tarde llegará “el maistro” para hacer el muro.

 

No debemos burlarnos de quien así lo pronuncia. En rigor, tan razonable es decir maestro como “maistro”, lo que ocurre es que quienes lo pronuncian mal, quizás porque no han podido estudiar, se han quedado con una forma arcaica. Por así decirlo, en un estadio de la evolución fonológica anterior al actual.

El maestro en la historia

 

La palabra maestro tenía en la Edad Media una acepción común diferente a la nuestra que, sin embargo, ha llegado hasta nuestros días. Era el tratamiento que recibía una persona experta en su oficio. Un alto estatus al que podía acceder alguien que no era de la nobleza. Una variante que triunfó en algunos lugares y aún hoy pervive en ciertos países es “maese”, como el “maese Pedro” que aparece en El Quijote.

Un término polisémico

 

El término maestro se aplica, sobre todo, a quienes transmiten conocimiento. Pero no solo. Maestro puede ser también aquel que muestra un comportamiento ejemplar o un mérito sobresaliente en alguna cosa.

  • Juan es un maestro jugando a las cartas.

 

También se aplica a algunas cosas que son principales entre las de su clase: “la viga maestra”.

Algunos animales ni transmiten conocimientos ni son especialmente ejemplares, pero sí tienen algo que los hace relevantes. Es el caso de la “abeja maestra”, con la capacidad de procrear.

Así que, en definitiva, la palabra maestro es una de las más utilizadas en lengua castellana. Merece la pena conocer un poco mejor su origen y cómo ha llegado hasta nosotros.

 

 

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