El periodista salvadoreño Carlos Dada recibió ayer, 13 de noviembre, el Premio Internacional de Periodismo que concede el diario El Mundo, en España. El galardonado aprovechó su discurso, que puedes leer aquí integramente, para reivindicar la imprescindible labor del periodismo en unos días en que, lamentablemente, asistimos a ataques contra la prensa libre en muchas partes del mundo.

Bukele: “es lo que quiere el pueblo”

Cualquiera que conozca El Salvador puede entender sin esfuerzo la popularidad de que goza el presidente salvadoreño Bukele. Un país acogotado por la extorsión con los índices de homicidio más altos del mundo se ha convertido en un lugar aparentemente pacífico. A cambio, en la cárceles ya no caben más reclusos. Lo problemático es que mucho de los reos que han sido conducidos a prisión bajo el regimen de excepción decretado hace más de un año son inocentes. Han llegado hasta donde están sin el debido proceso. ¿Es esto democracia? Mucho dicen que sí, porque es lo que quiere el pueblo, que mantiene a Bukele con los índices de popularidad más altos del continente. El periodista Carlos Dada nos recuerda que la esencia de la democracia no es el gobierno de la mayoría, sino un sistema de pesos y contrapesos que limita el poder y hace posible que todas las personas tengan garantizado el ejercicio de sus derechos ciudadanos.

Centroamérica: periodismo amenazado

El caso de Carlos Dada y su periódico El Faro es quizás el ejemplo más evidente de la represión que ejercen gobiernos que no quieren prensa libre sino propaganda. Este diario ha tenido que “exiliarse” para seguir siendo posible. Pero las circunstancias no son muy diferentes en el resto de la región centroamericana. Honduras, con el registro más alto de periodistas asesinados en lo que va de siglo, sigue sin esclarecer ninguno de estos crímenes, a pesar de la promesas de las nuevas autoridades. Nicaragua se ha convertido en una dictadura implacable que expulsa o encarcela cualquier voz disidente. Y Guatemala vive un peligroso momento histórico en que los grupos de poder se niegan a ceder la presidencia de la república a uno que no es de los suyos, mientras periodistas como Zamora Marroquín permanecen en la carcel por denunciar la corrupción estatal.

Silenciamiento en Gaza

Carlos Dada quiso tener en su discurso unas palabras de reconocmiento y recuerdo para los periodistas muerto en el conflicto del Medio Oriente. En apenas una semanas de guerra, tras el salvaje atentado de Hamás que puso la región “patas arriba”, ya han muerto al menos 50 periodistas en la región. Alguno de ellos de origen israelí y libanés. Pero la mayoría palestinos. Un hecho insoportable que deja de manifiesto cómo la prensa libre, cuando lo es de verdad, incomoda, y cómo aún, incluso en las democracias liberales, estamos lejos de reconocer plenamente el derecho de la población a ser informado con total libertad.

Preocupación en España

La crisis del periodismo no se limita a los ataques contra la libertad de expresión que se registran en paises latinoamericanos, ni en medio de conflictos armados. La falta de independencia económica de los medios de comunicación europeos deriva fácilmente en un periodismo sectario y al servicio de quienes ejercen el poder político. Esta preocupación,generalizada en muchas democracias occidentales, es más patente en España donde el debate público se ha empobrecido notablemente en los últimos años. Sobre este tema han debatido recientemente dos grandes periodistas: Juan Luís Cebrián y Arcadi Espada. Un video que merece la pena ver con calma si estás interesado en estos temas.