Ninguna ciudad del mundo es nombrada en plural. ¿Conoce usted alguna? No se dice “los Parises”, los “Méxicos” o “los Quitos”. Y, sin embargo, es posible que usted haya oído mencionar la capital de España como “los Madriles”. Trataremos de explicarle en esta entrada por qué se le dice así.

Ls humilde villa convertida en capital

Madrid es la capital de España desde hace 458 años. Antes de eso fue una ciudad de una importancia menor, si la comparamos con enclaves de la península Ibérica como Sevilla, Toledo o Barcelona. Pero con la capitalidad todo cambió. Su poblacion, cuando Felipe II movió allá su Corte, era menor, por ejemplo, que la de Medina del Campo. Pero a partir de este momento, Madrid no dejó de crecer y ya no se detuvo.

Un arroyo en el origen

Parece ser que los primeros pobladores de Madrid se asentaron en torno a un arroyo (en el lugar por donde hoy está la calle Segovia). Estos primeros pobladores, que eran árabes, lo llamaron “mayrit” (en árabe existía el vocablo “magra” para denominar un cauce de agua). De ahí, la palabra se castellanizó pasando a “magerit”. Hay quien dice, aunque esta hipótesis ha perdido fuerza con los años, que los habitantes de ambas riberas del arroyo, musulmanes y cristianos, conservaron ambos topónimos. Esto habría llevado a que Madrid fuera nombrada de dos formas. Y de ahí a decir “los Madriles”, el paso estaba dado.

Galdós y los Madriles

No sabemos si el término los Madriles habria llegado hasta nuestros días con tanta fuerza, de no haber sido utilizado profusamente por Benito Pérez Galdós. El autor canario, pero más madrileño que cualquiera, utilizó este término en muchas de sus obras literarías para referirse a la ciudad que tanto ayudó a moldear. Para muestra un botón. Leemos en Marianela: “Y después pediremos limosna hasta llegar a los Madriles del Rey de España”. Si alguien como Galdós, un maestro de la lengua, usaba el término con tanta frecuencia, cualquier corrector ortotipográfico que no sea de la capital de España ha de tener en cuenta que “los Madriles” no es un error en la utilización del plural, sino una expresión popular de uso común que está aceptada en textos literarios.

Tantos madriles como madrileños

A partir de su capitalidad, la villa de Madrid se convirtió en una ciudad de aluvión y no ha dejado de crecer en modo exponencial. Quizás sea esta circunstancia la que hace surgir el tópico de que no hay “madrileños” en sentido estricto y de que aquí nadie se siente extranjero. Ramón Gómez de la Serna llegó a decir que esta es una ciudad sin “metecos” (así llamaban los griegos a los extranjeros). De ahí que en realidad esta urbe sea el paraiso de forasteros, donde nadie se siente de menos por ser de fuera. Por esta razón algunos autores defienden que la forma simpática en que los madrileños se refieren a su ciudad en plural es, más que nada, una evidencia de que hay tantos madriles como madrileños. Madrid no existe, dijo una vez Tomás Borras, no hay nada en esta ciudad que la haga “poderosamente infranqueable para los demás”. Toda una declaración de intenciones que expresa de manera inconfundible el rechazo de esta ciudad a cualquier forma de nacionalismo o xenofobia. En definitiva, decir los Madriles es una forma de afirmar que esta ciudad no es en exclusiva de nadie, pero es de todos los que la hacen suya.

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