Qué es la resiliencia y en qué se diferencia de la resistencia

Qué es la resiliencia

Qué es la resiliencia y en qué se diferencia de la resistencia

Es una de las palabras de moda: resiliencia. Se está usando mucho a propósito de la pandemia que estamos viviendo. En España, incluso se habla de Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para superar el coronavirus. Sin embargo, no siempre se usa con propiedad. Y, en demasiadas ocasiones, se confunde con resistencia, otra palabra que suena muy parecida pero que no es lo mismo. ¿Quieres saber qué es la resiliencia y en qué se diferencia de la resistencia? Nosotros te lo explicamos a continuación.

Resistencia y resiliencia: orígenes diferentes

Aunque, aparentemente, son palabras similares, presentan orígenes muy diferentes. La palabra resiliencia proviene del latín resilio que, a su vez, está conformado por el prefijo “re-“(volver) y “silio” saltar. Se podría decir que significa “volver de un salto.” Por eso, algunos de sus usos iniciales tienen que ver con la ingeniería. Un material resiliente es aquel que, tras un esfuerzo extremo, vuelve a su posición anterior. Es lo que ocurre, por ejemplo, con un buen colchón: se deforma cuando nos acostamos, pero vuelve a su situación anterior cuando nos levantamos. Digamos que un buen colchón es resiliente.
La resistencia, sin embargo, es otra cosa. Su origen latino es resistere. Está compuesto del prefijo “re” (volver) y del verbo “sistere”, que se traduce por mantenerse en pie, estar. Quien resiste, no se mueve, permanece.

Resiliencia no resilencia*

Conviene no comerse la i. Muchas personas y medios de comunicación escriben resilencia*. Pero no, resiliencia ha llegado a nosotros a través del término resiliens, palabra inglesa, y por tanto se dice resiliencia y no resilencia*.

¿En qué se diferencia la resiliencia de la resistencia?

Hay un matiz entre ambas palabras. Pero es un matiz fundamental. Quien resiste no se mueve de su sitio. En cambio, el resiliente se mueve, pero sin alterar su estructura fundamental y regresando de inmediato a su estado anterior. No es lo mismo toparse con una pared que con una cama elástica.
Los psicólogos establecen una clara distinción entre ambas cosas. Imagínate que estás pasando por una situación difícil. Por ejemplo, ha fallecido tu pareja y te encuentras solo y desamparado. Puede que resistas al dolor y a la soledad estoicamente. Te vas desgastando poco a poco, pero sufres y resistes como una roca inmóvil a la adversidad. O puede que aproveches esta situación para ver la vida de otra manera y salgas de la misma fortalecido. Te adaptas y terminas por aprovechar una desgracia para crecer como ser humano. En este segundo claro, la resiliencia sería tu condición. Huelga decir que son compatibles.

En otras palabras, la resistencia es estática y la resiliencia es dinámica. “El que resiste gana”, decía Camilo José Cela, aludiendo a una actitud que caracteriza a muchas personas y que, en este año de pandemia hemos tenido que practicar. Con temple y con perseverancia, contra viento y marea, aguantamos todo lo que se nos viene encima. Pero, ¿qué ocurre si nos rompemos o si el vendaval terminar por tumbarnos? Ahí entra la resiliencia. Esa capacidad de levantarnos, recuperar la esperanza y volver a una situación como la que teníamos o incluso mejor. La capacidad de resistencia de la humanidad ha quedado probada con esta pandemia. Ojalá también se imponga nuestra capacidad de resiliencia una vez que esto se acabe y seamos un poco más fuertes.

admin
ludena1964@gmail.com
2 Comments
  • Emeterio Pérez Sánchez
    Posted at 03:11h, 24 abril Responder

    Si, si me gustaría inscribirme a la página, me alegra sobremanera que ustedes se interesen en que nos superemos, y que además sea gratuito. Gracias y bendiciones.

  • Anónimo
    Posted at 15:48h, 29 abril Responder

    Excelente lección. Por fin entendí que soy resistente, pero no siempre resiliente. Gracias.

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