Foto tomada de abc.es

Ciertamente, no es el primero que se ocupa de glosar la vida del más célebre de nuestros escritores en lengua castellana. Pero el libro que ha escrito sobre el autor de El Quijote el actual director de la Real Academia Española de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, promete dar mucho que hablar. Se ha publicado en estos días y será, a buen seguro, uno de los más buscados en las librerías este 23 de abril, día del libro y aniversario de la muerte del escritor.

A través de ese libro cargado de información podrá el lector viajar por la España del siglo XVI y aproximarse al contexto en que vivió Cervantes. A continuación, te contamos más detalles

El regocijo de las musas

Dice Muñoz Machado que en su momento valoró ponerle a su libro el título de El regocijo de las musas. Y es que Cervantes era un hombre alegre que nunca perdió el sentido del humor ni una actitud optimista ante la vida. A pesar de que nunca le faltaron motivos para amargarse: vivió como esclavo en Argel, tras un naufragio, durante cinco años; sufrió graves heridas en su brazo, tras pelear en la batalla de Lepanto; fue excomulgado por la Iglesia Católica; era tartamudo; y tenía enemigos de la talla de Lope de Vega. Ahí es nada.

Ingenio y conocimiento

La religión y la política; las costumbres amatorias y el derecho de la época; el erasmismo y las brujas…Todo un siglo apasionante sale a relucir en este libro que, más que una biografía, son, según Machado, unas notas sobre el más importante entre los escritores españoles de todos los tiempos. Aunque fue denominado el Príncipe de los Ingenios, Santiago Muñoz advierte que lo suyo no era solo ingenio. También mucho esfuerzo y trabajo constante.

Nacido en Alcalá de Henares y fallecido en Madrid 69 años después, hizo gala de una acusada astucia (o quizas hipocresía) para poder sobrevivir en un mundo plagado de peligros. Tal es así que algunos estudiosos, especialistas en la obra de Cervantes, nunca llegaron a tener claro si Cervantes era o no un hombre religioso. Lo que sí sabemos es que, intelectualmente, estaba muy bien dotado y, sobre todo, que era un gran lector que leía hasta los papeles que se encontraba por la calle.

Un hombre bueno y comedido

Estas nuevas 1000 páginas escritas por Muñoz Machado se suman a las miles dedicadas a Miguel de Cervantes. ¿Qué aportan? En ellas vislumbramos a un hombre bueno, que acumula virtudes de carácter y que es capaz de mirar la realidad y criticarla con una finura que no resulta ni insultante ni agresiva. Le preocupaba el camino que había tomado la justicia, un camino corrupto plagado de arbitrariedades y leyes innecesarias. Cervantes utiliza la ironía para no situarse en la diana de esa justicia y para que su crítica pueda llegar de una manera más profunda a sus lectores. Llegó al final de sus días siendo un autor conocido y reconocido, pero sin dinero. Su entierro fue el de un hombre pobre. Sin embargo, 506 años después seguimos reconociendo la riqueza de su vida y, sobre todo, de su legado literario. Santiago Muñoz Machado nos entrega, en este nuevo aniversario de su desaparición, una nueva luz sobre un escritor que transformó el destino de la literatura y ensanchó para siempre los caminos que, desde entonces, usamos todos para comunicarnos.