Por supuesto que se puede. Y no siempre ingenio y sentido del humor. Es más, suele ser una estrategia que utilizan a menudo quienes no tienen nada que decir. O peor aún, quienes tienen el poder para poder hablar sin decir nada. Sobre tal punto reflexionaremos en esta entrada. Si te interesa, sigue con nosotros y te explicaremos por qué conviene evitar las redundancias en la mayoria de los casos y cuáles son aquellos en que está justificado repetirse. Pero, sobre todo, conviene advertir que hablar sin decir nada puede, en ocasiones, alejar al emisor del receptor del mensaje. Algo a tener en cuenta si deseamos que los demás nos entiendan.

Hablar sin decir nada: ¿comedia o denuncia?

Fijate en la siguiente frase: «Estamos en guerra porque ya estamos. ¿Por qué razones?, ustedes me dirán. Y yo les contestaré: razones fundamentales que todo conglomerado debe entender y son tres: la primera, la segunda y la tercera».

Es muy probable que ya hayas intuido que el autor de esta frase es Cantiflas, el genial cómico mexicano. El actor hizo de esta manera de hablar sin decir nada una seña de identidad de todo su trabajo artístico. Tal es así que su arte dio lugar a que se acuñara un verbo específico: cantinflear. Por supuesto, Mario Moreno Cantinflas hablaba de este modo para hacer reir. Pero tras la risa, se escondía una denuncia. A su manera, con su estilo, Cantinflas hace una crítica social a quienes, sintiéndose importantes, tratan de engañar a los demás a costa de palabras vacias. ¿Cuántas veces no hemos visto a un político cantinflear? Algunos, en estos días de guerra en Ucrania, nos recuerdan al mexicano aunque maldita la gracia que tengan.

Estrategias para no decir nada

Cantinflás nos hace reir. Pero, además, nos permite reflexionar sobre esa característica que define a algunas personas que tratan de engañar al prójimo usando palabras vacias. ¿Cómo lo hacen? Existen algunas reglas que resultan infalibles si quieres hablar sin decir nada. Por ejemplo, si lo que quieres es alargar las frases sin llegar a ninguna parte, usa muchos sinonimos y adjetivos; evita concretar; abusa de los circunloquios; o echa mano de palabras extrañas que la gente no conozca. Con estas reglas y algunas otras más, podrás hablar mucho tiempo sin avanzar. ¿Es eso lo que quieres?

Claro que, si lo que realmente deseas es comunicarte, haz justamente lo contrario: concreta, usa las palabras justas y precisas, habla o escribe con términos que tu interlocutor conozca y evita frases largas y ampulosas, con infinidad de subordinadas.

Las redundancias no siempre sobran

Las redundancias, por lo general, sobran. Pero cuidado, algunas introducen matices que no conviene desdeñar. O aportan un valor estético. Fíjate en este verso de Miguel Hernández: Temprano madrugó la madrugada. Normalmente, cuando embellece el discurso, lo llamamos pleonasmo. Pero no nos confudamos: una cosa es usar las redundancias como un recurso literario o admitir que algunas redundancias están tan asentadas entre los hablantes que ya no molestan a nadie (subir para arriba), y otra muy diferente es admitir que podemos usar tantas redundancias deseemos. Por lo general, economicemos. Como dijo Gracían, lo bueno si breve dos veces bueno.

Una cuestion de poder

A menudo, este lenguaje complejo que cuesta hacerse entender es sinómimo de pobreza de pensamiento, aderezada con astucia. Se diría que esta es la reflexión: «puesto que no sé muy bien qué decir, ni cómo decirlo, porque en realidad no tengo nada que decir o aportar, mejor confundo a mi interlocutor con un discurso vacio».

Pero no siempre hablar sin decir nada es una estrategia para ocultar la ignorancia o salir del paso. En ocasiones esconde una posición de poder. Puede hablar de esta forma quien tiene el poder para hacerlo. Puede ser que la administración pública se exprese ante ti con palabras que no comprendes. Y eso te obligará a buscar quien te pueda ayudar a entender. Pero, trata tú a hablarle así a los funcionarios de la administracion. No te lo permitirán e incluso puede que te multen. Por consiguiente, se trata de una cuestión de poder.

Habla (y escribe) para que te entiendan

En Escribir Bien y Claro no tenemos dudas. Puede que haya quien escribe o habla para confundir a los demas, por diversas razones. Pero la comunicación bien entendida es otra cosa. Forma parte del formidable repertorio de herramientas que nos ayuda a los humanos a progresar y vivir mejor. Así que, si en algún momento tienes que escribir algo, qué sea para que te entiendan, nunca para lucirte o hacerte el interesante. Hablar sin decir nada, a la larga, nos convierte en irrelevantes o antipáticos.