Como cada 25 de marzo, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de Leer a Tolkien. Puede parecer extraño, pero es tal el influjo del escritor británico y tanta la devoción que le profesan millones de seguidores en todo el mundo, que han escogido un día para promover su figura y su lectura. Y para ello se han decidido por una fecha que cualquier lector de El Señor de los Anillos puede reconocer: un 25 de marzo es el día en que se rompe «el anillo único» (el arma más poderoso de Saurón) ¿Quieres saber más sobre este autor? Aunque su obra es de sobra conocida, conviene recordarla. No en vano, se trata de uno de los escritores más leídos de toda la historia de la literatura.

Quién era J.R.R. Tolkien

Nació en Sudáfrica, hijo de padres ingleses, estudio en Oxford y vivió en Inglaterra la mayor parte de su vida. Dedicado a la docencia y enamorado de los idiomas, decidió dar rienda suelta a su creatividad y creo uno de los universos ficticios más reconocibles de la historia de la humanidad: la Tierra Media. Este continente ficticio donde ocurren todas sus historias se llama también Endor, una palabra que procede del inglés antiguo y que significa «lugar donde habita el hombre»

Enemigo acérrimo de Disney, a cuyos estudios vetó para reinterpretar su obra, se veía a sí mismo como un hobbit, es decir, alguien sencillo, leal y dispuestos siempre a reconocer todo lo bueno que hay a nuestro alrededor.

El Señor de los Anillos

Tolkien escribió mucho a lo largo de su vida. Tanto que sus libros inéditos han seguido publicándose hasta muchos años después de su muerte. Pero sin duda fue El señor de los Anillos el que proyectó su figura incluso por encima de los amantes de la lectura. Pues si hoy millones de personas conocen la historia de los hobbit es más por el triunfo de su saga en el cine que porque hayan leído su trilogía.

Cuento para dormir

Su primer libro fue El Hobbit. Lo escribió en 1937. En realidad, en sus inicios, no pensaba en publicarlo. Empezó como un cuento que le contaba a sus hijos a la hora de acostarlos. Poco a poco, la historia fue tomando cuerpo hasta llegar a convertirse en todo un mundo de fantasía que luego alumbro sus principales obras literarias. A Tolkien no le gustaba que se las considerara obras para niños. Y, ciertamente, sus personajes han poblado y siguen poblando la imaginación de muchas personas adultas.

Primero la lengua

Como filólogo que era, amaba las lenguas. Especialmente las antiguas, de las que llego a dominar unas cuantas. Lo que ya es mucho menos común es crear lenguas imaginarias. El creo primero la lengua de sus personajes. Y luego a estos. Curioso método, pero, al parecer, eficaz. Aun 49 años después de su muerte, seguimos recordándolo.